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Una cadena de solidaridad

Casi 4.000 voluntarios han participado en la campaña de recogida de comida impulsada por el Banco de Alimentos de Sevilla en toda la provincia. El objetivo, alcanzar los 500.000 kilos

el 30 nov 2013 / 22:07 h.

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15320173“Hay gente que participa entregándonos un litro de leche y hay quien, como el caso de un señor hace cinco minutos, ha venido hasta aquí para hacernos entrega de dos carros de comida enteros y bien repletos”. Isabel Briales, profesora de Traducción e Interpretación de la Universidad Pablo de Olavide, ha sido una de los casi 4.000 voluntarios que han participado durante el viernes y el sábado en la tercera Gran Recogida de Alimentos promovida por la Fundación Banco de Alimentos de Sevilla en más de 350 supermercados de toda la provincia. El objetivo de esta campaña impulsada a nivel nacional por la Federación Española de Bancos de Alimentos era recaudar 500.000 kilos de comida en Sevilla y 10.000 toneladas en toda España. Y para ello bastaba con que los usuarios de los supermercados y centros comerciales pusieran su granito de arena en esta gran cadena de la solidaridad aportando algún producto de su carro de la compra. Alimentos infantiles, legumbres secas, conservas de pescado, aceite y leche son los alimentos de alto valor nutritivo básicos en la alimentación de las personas y, por tanto, los más adecuados para la donación. Pero en las bolsas que los clientes aportaban a la salida del supermercado a los voluntarios del Banco de Alimentos también se colaron productos como turrón, dulces, crema de cacao y hasta “chucherías para los más pequeños”. Identificada con un peto, Isabel capitaneaba en el centro comercial Carrefour de San Juan de Aznalfarache a un equipo de diez voluntarios del que formaban parte sus “primas, amigas y gente con la que trabajo”. La jornada para todos ellos se extendió desde las 9.00 hasta las 22.00 horas, “haciendo turnos” para comer y descansar algo. “Lo que más sorprende es la infinita solidaridad de la gente. Muchos de ellos se acercan para preguntarnos qué alimentos concretos necesitamos y otros muchos se decantan directamente por traernos alimentos infantiles”, repara Isabel mientras se afana en colocar en una gran caja contenedor el contenido de una bolsa que una señora le acaba de entregar. Su misión es la de informar a los clientes de la existencia de esta campaña y facilitar unas pequeños bolsas entre aquellos dispuestos a colaborar. “Nadie reacciona mal. Todo lo más te cuentan un poco su vida y las estrecheces económicas por las que atraviesan en casa para excusarse de colaborar: que si la pensión es de 300 euros, que si sólo cobra la ayuda familiar...”. No hay un perfil definido de los donantes de alimentos. “Jóvenes, parejas con niños, gente mayor, de todo... Se ve que la campaña de difusión del Banco de Alimentos ha funcionado bien ya que son muchas las personas que se acercan a solicitar las bolsitas”. A la una del mediodía de ayer, y gracias a las donaciones de los clientes, los voluntarios del Banco de Alimentos dispuestos en este centro comercial habían logrado ya llenar 17 cajas contenedores con capacidad entre 200 y 300 kilos. “Anécdotas hemos tenido muchas, pero recuerdo la de un señor al que le facilitamos una bolsa para colaborar y cuando salió del súper y nos vio a nosotros reparó en que no había comprado nada para el Banco de Alimentos. Abrió la cartera y me dio 5 euros. Yo me despojé del peto y compré alimenros por ese valor”. Todos los alimentos donados por los sevillanos en estos dos días serán clasificados a partir del martes en los almacenes centrales del Banco de Alimenros de Sevilla, un proceso que se prolongará aproximadamente durante un mes. Tras su clasificación, serán distribuidos entre las familias más necesitadas de la provincia a través de los más de 380 centros y asociaciones de carácter benéfico con los que el Banco de Alimentos de Sevilla colabora.

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