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Una calle modelo

el 19 mar 2011 / 07:51 h.

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Estaban pidiendo a gritos un comienzo de crónica así y no se les va a negar ese gusto: La Iglesia está de moda. Pues sí, así es: la Iglesia estuvo ayer de moda, lo cual es noticia, y ha mostrado sus mejores galas en Los Remedios, lo cual ya no lo es tanto. No contentos con que sea Cuaresma y encima viernes de vigilia, el eterno duelo entre la carne y el pescado se resolvió ayer tarde en la calle Asunción a favor de un puñado de atractivos mozos (atractivos desde un punto de vista estrictamente litúrgico, se entiende) que recorrieron la pasarela callejera para mostrar las últimas tendencias de la moda sacerdotal (tema actual donde los haya, el de las tendencias). Preciosa moda prêt-à-prier para los curas, pues, en una curiosa a la par que inusitada función para lo que viene siendo una calle peatonal. Aunque si se entiende por peatón una persona que ahora va para acá, ahora para allá, luego se para en seco y después se vuelve de golpe para quitarse una prenda y darle en un ojo con el botón dorado a quien esté detrás, lo cierto es que ése viene a ser más o menos el patrón típico del andarín sevillano. Todavía habría quedado más creíble si hubiese ido empujando un carrito de bebé con dagas sobresaliendo de sus ruedas, como la cuádriga de Mesala. Eso sí que es sevillano, sevillano.
Qué más decir, oh, cielos, del espectáculo vespertino que ayer brindó esta calle Asunción cuyo horizonte es la portada de la Feria. Pues se puede decir que esta especie de Pasarela Pío Nono formó parte del III Desfile Urbano de Moda, donde el flamenqueo se llevó la mejor parte por lo que respecta a la espectacularidad de los modelos. Concurrían un montón de marcas con sus colecciones para este año, como es natural. Pero eso es lo de menos desde un punto de vista informativo. Lo importante, lo esencial, es que en esa calle los autobuses ya no le resoplan a uno en las pantorrillas; y que no se hace uno un siete en el pantalón con los parachoques de los coches; ni le derrite a uno los tímpanos un moterillo desalmado metiendo puño, ahí. Por eso se puede hacer una pasarela, como se podría una fiesta infantil, unas justas líricas, un concurso de baile o una paella. Lo que sea. Ayer se demostró que la gente se apunta a un bombardeo.

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