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Una carrera ya no es un plus para salvarse del paro

El nuevo perfil de los desempleados que recurren a Cáritas son parejas jóvenes con formación profesional.

el 09 jun 2010 / 19:04 h.

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La gran mayoría son personas con pocos recursos formativos y una experiencia laboral basada en la construcción, la hostelería y el servicio doméstico. Entre los usuarios del programa de empleo de Cáritas también son asiduos, por desgracia, los jóvenes empleados habitualmente en talleres de automoción y carpintería que han optado, ante la crisis, por recortar sus plantillas. Sin embargo, según alerta el presidente de Cáritas Regional de Andalucía, Anselmo Ruiz, en los dos últimos años, está apareciendo un nuevo perfil integrado por parejas jóvenes con formación profesional, y algunos con titulación universitaria, que se han quedado en paro y que tienen que afrontar el pago de una hipoteca.

"Son colectivos con niveles formativos importantes que jamás habían pensado que tuvieran que recurrir a una institución como Cáritas. Lo que más me preocupa -apunta Anselmo Ruiz- es la huella que les va a quedar a estas parejas", que en algunos casos, por impago de sus hipotecas, "las echan de sus casas". "Éste es el hecho real", denuncia el presidente regional de Cáritas. "A los bancos se les da dinero público y la gente va a la calle".

A lo largo del año pasado, según recoge la memoria anual de Cáritas, aumentó en un 20% el número de personas que acudió a esta institución buscando un empleo. Cáritas Andalucía atendió en 2009 a través de sus programas de empleo a un total de 8.087 personas, de las que 1.789 (más de un 25%) logró la inserción laboral. En lo que va de año, no obstante, según explicó Anselmo Ruiz, la tendencia es a que el número de personas atendidas se estabilice, aunque las situaciones a las que deben hacer frente "son más graves".

A lo largo de 2009, Cáritas Sevilla atendió a 1.621 personas, el 53% de ellas mujeres, logrando la inserción laboral de 383.

Ruiz apostó por el establecimiento por Ley de una cláusula social de inserción sociolaboral que reserve un cupo de plazas para personas que estén iniciando un proceso formativo, al igual que se hace con la reserva de puestos para discapacitados.

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