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Una cifra dura y esperada

La Encuesta de Población Activa (EPA) ha dado otra muy mala noticia a las economías española y andaluza con los negativos datos que arroja su balance del primer trimestre del año. El desempleo se ha incrementado en Andalucía en 37.000 personas en ese período.

el 15 sep 2009 / 03:46 h.

La Encuesta de Población Activa (EPA) ha dado otra muy mala noticia a las economías española y andaluza con los negativos datos que arroja su balance del primer trimestre del año. El desempleo se ha incrementado en Andalucía en 37.000 personas en ese período. El número de parados es ahora de 561.000, el 14,83% de la población. En el conjunto del Estado el paro creció en 246.000 personas. En total 2.174.200 españoles no tienen ahora empleo (el 9,63%). Tal y como se esperaba el inevitable frenazo de la construcción está teniendo muy duras consecuencias para el empleo y las plantillas del sector servicios por una contracción evidente del consumo. El Gobierno pronosticó que el paro aumentaría pero debe reconocer que sube más rápido de lo esperado. Andalucía es una de las pocas comunidades en las que se ha creado empleo en términos absolutos durante el trimestre (3.100) y la fuerte incorporación de nuevas personas al mercado de trabajo carece de referencia en otras comunidades. Bajo estos dos parámetros sí se puede alegar que Andalucía crea empleo mientras que en otras comunidades se destruye. Pero esta realidad, de uso legítimo en el discurso político, no debe ser un gran consuelo ante el abultado diferencial de la tasa de paro que aleja aún a Andalucía de la media del país y especialmente de comunidades como el País Vasco donde el paro es del 5,62%. La distancia de la cifra de desempleo masculino andaluz (11,83%) del femenino (19,14%) sigue siendo otra lacerante singularidad respecto a la media estatal. En España la diferencia es mucho más corta (7, 87% el masculino por 11,99% el femenino). Aunque puedan encontrarse explicaciones por tanto a esta subida acelerada del desempleo, la urgencia de seguir buscando soluciones para superar cuanto antes este durísimo reajuste que la economía española está sufriendo debe seguir siendo objetivo prioritario. Porque lo que ha empezado como una casi celebrada vuelta a la racionalidad del sector del ladrillo puede acabar desbocando la morosidad bancaria y lastrando peligrosamente otros sectores estratégicos. Con el euríbor en máximos históricos (casi en el 5%) el escenario se torna aún más complicado.

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