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Una clase de austeridad

Las universidades sevillanas afrontan un año complicado: hacer trabajar más a sus profesores ya que no hay dinero para cerrar nuevas contrataciones

el 01 nov 2010 / 21:00 h.

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"La Universidad está viviendo el cambio más grande en los últimos 70 años. Ni siquiera es comparable con el paso del Franquismo a la democracia. Y lo afrontamos en el peor momento económico". El aserto, propiedad intelectual del vicerrector de Profesorado de la Olavide, José Antonio Sánchez, resume la situación que afrontan los dos campus sevillanos y que es la que sigue. La adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior (Plan Bolonia) tiene ahora que materializarse y una de sus aplicaciones se traduce en grupos de clase más reducidos (en Andalucía se fijó la ratio en torno a los 60 alumnos por aula) que dan como resultado más horas de clase que repartir entre el profesorado; el Gobierno ha diseñado un nuevo modelo productivo basado en la innovación que tiene a la Universidad como puntal básico, y a ésta se le pide que para atender a ese nuevo modelo económico busque nuevos nichos de mercado (léase nueva oferta académica); pero todos estos cambios los tiene que afrontar la Universidad con los mismos recursos, o menos, y con un profesorado funcionario tocado en lo salarial y en lo moral (es el franco de las iras de la sociedad ante el hecho de que tiene un puesto fijo).

¿Cómo lidian las dos universidades sevillanas con esta realidad?En el caso de la Pablo de Olavide, ésta ha presentado a los sindicatos -las negociaciones todavía continúan y se prevén arduas- un plan que afecta sólo a la plantilla de profesores contratados a tiempo completo por el que se les recortan a estos docentes las reducciones por investigación y formación de las que gozaban hasta ahora. Con esta medida, el Vicerrectorado de Profesorado espera liberar 2.000 horas más de clase al año.

"El coste cero a la Olavide le afecta más que a ninguna otra universidad porque hemos crecido mucho y necesitamos seguir haciéndolo para competir. Si no nos dan más recursos, estamos ahogados". Ésta es la conclusión, grosso modo, del responsable de Profesorado de la citada universidad, José Antonio Sánchez, que desgrana cuál es el gran drama de esta institución.

La Olavide cuenta con una plantilla "descompensada", en la que hay muy pocos funcionarios y, por contra, un porcentaje "muy elevado" de profesores a tiempo parcial. Éstos salen porcentualmente "más caros" a la institución, ya que el que es funcionario, además de docencia, desarrolla investigación y, con ella, la universidad recauda ingresos adicionales. La situación se convierte, por tanto, en un círculo vicioso: la Olavide necesita imperiosamente poner en marcha nuevas titulaciones, pero no tiene más dinero para contratar profesores que las sustenten. Así que "hemos reducido las contrataciones y con esfuerzo y solidaridad de los departamentos podemos asumir la nueva docencia", sentencia Sánchez, que insiste en dejar clara una idea: "No tenemos a ningún profesor ocioso".

La universidad metropolitana tiene, por último, otra queja que mandar a la Junta: no se están financiando "correctamente" los másteres. "Tenemos el mayor porcentaje de estudiantes en másteres y, sin embargo, recibimos la mitad que por un grupo de grado", se queja el vicerrector.
En la Universidad de Sevilla, por su parte, se reconoce que ante la situación económica lo que toca es ser "prudentes". Este año hay un centenar de grupos nuevos. Un caso paradigmático es el de la Facultad de Derecho, donde se ha pasado de ocho a 12 grupos en total. Esto genera necesidad de más profesores. Pero aunque ésta es la foto de este curso, la vicerrectora de Profesorado de la Hispalense, Elena Cano, aclara que para conocer el cuadro final habrá que esperar unos años. "En estos momentos, la universidad vive una situación coyuntural, con profesores que tienen más carga docente ya que están dando clases en la titulación y en el grado", justifica. Por eso, la solución ante este escenario puede ser de dos tipos: o se contrata a más asociados (un año de contrato nada más) o, según el acuerdo firmado con el comité de empresa el pasado mes de abril, " se dará preferencia a la ampliación docente del profesorado a tiempo parcial con el que ya contamos y a la mejora de las modalidades contractuales, antes de proceder a nuevas contrataciones".

La Universidad de Sevilla se comprometió hace ahora dos años a crear una plaza de profesor titular y catedrático a todo aquel que consiguiera la acreditación (especie de examen) de la Agencia Nacional de Evaluación. La Hispalense es consciente de que incluso fuera de sus fronteras muchos se preguntan si podrá mantener este compromiso en un marco de contención presupuestaria.

"Pese a la crisis, estamos dispuestos a mantener esta medida porque entendemos que es la mejor política de personal: se investiga más, se dan más clases y se gestiona mejor. Es un incentivo. El profesorado se implica y lo hace en un momento muy delicado como el que vivimos", defiende Elena Cano, para la que incluso económicamente se trata de una política "rentable". Y lo explica: la Hispalense tenía un gran número de profesores contratados doctores así como un grupo abultado de titulares doctores. Esto generaba un "tapón importante", además de tener para la Hispalense más costes sociales, ya que la figura del contratado doctor es más cara que la de titular. Por eso, promocionando a la plantilla y permitiendo que el contratado doctor pase a titular y éste a catedrático, el ahorro del paso del primer al segundo nivel se invierte en incrementar el cuerpo de catedráticos.

La Junta de Andalucía ya ha hecho público su proyecto de presupuestos 2011 para las universidades. A las sevillanas les permite un techo de gasto -dinero del que disponen para gastar en nóminas- que va desde los 47,6 millones de euros para la Pablo de Olavide a los 277,7 a la Universidad de Sevilla, cantidad inferior a la que previamente había solicitado el Consejo de Gobierno de la institución hispalense (299,6 millones).

"Hemos trabajado con una congelación del gasto en personal por indicación de la Junta", aclara el vicerrector de Profesorado de la Olavide, al que la situación ni le sorprende ni le coge de nuevas. Pero tanto la Hispalense como la Olavide enfatizan una idea: que ningún profesor se preocupe, las nóminas están garantizadas.

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