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Una de Cal; y otra, y otra...

El piragüismo es uno de esos deportes de los que nos acordamos sólo cada cuatro años, cuando esperamos que algún héroe engorde el medallero olímpico de España. Desde 2004 hasta hoy, este gallego incansable ha estado trabajando para poder responder presente.

el 15 sep 2009 / 03:28 h.

El piragüismo es uno de esos deportes de los que nos acordamos sólo cada cuatro años, cuando esperamos que algún héroe engorde el medallero olímpico de España. Desde 2004 hasta hoy, este gallego incansable ha estado trabajando para poder responder presente.

Sólo tenía 21 años David Cal Figueroa (Vilariño, Pontevedra, 10-X-82) cuando llegó a Atenas para competir en sus primeros Juegos Olímpicos, pero ya albergaba grandes ambiciones. No en vano, en las dos grandes competiciones de 2003 se había subido al podio. Subcampeón del mundo y Europa (los rivales son prácticamente los mismos a nivel continental que universal) en 1.000 metros; y bronce europeo en 500, nadie dudaba de que se había convertido en uno de los grandes canoístas del panorama internacional. Pero en la capital griega, se trascendió.

Estaba previsto que los Juegos de Atenas fueran un paseo para Andreas Dittmer, un alemán que llegaba en plena madurez tras ganar un oro y un bronce en Sidney. Pero la irrupción de David Cal sorprendió a los expertos. En las dos pruebas de C-1, los debates se redujeron a un duelo entre el español y el teutón. Se repartieron los oros y las platas e invirtieron el orden. En la prueba larga, ganó Cal; en la corta, venció Dittner. Los hombres que completaron los podios debieron sentirse como convidados de piedra, tal fue la diferencia entre los dos primeros (que se jugaron los títulos por milésimas) y todos los demás, que apenas si vislumbraban las popas de sus embarcaciones.

Dittmer, diez años mayor que Cal, volverá a competir en Pekín, doce años después de su oro en canoa biplaza de Atlanta. De hecho, es todavía uno de los mejores palistas del mundo, como lo demuestran sus éxitos durante toda la Olimpiada, en la que ha obtenido más títulos que el gallego, centrado en preparar la cita china. El último duelo entre ambos, sin embargo, lo ganó el español. Además, fue en Duisburgo, en el campo de regatas donde el germano se entrena habitualmente. Allí se celebraba el último Mundial previo a la cita pekinesa y los dos monstruos se citaron en el medio kilómetro. El oro fue para Cal con menos de dos décimas de ventaja sobre su rival. Una nimiedad que deja las espadas en todo lo alto de cara a los Juegos, aunque pocos palistas parecen capacitados para discutirles la supremacía. Si acaso, el jovencísimo chino Wenjun Yang, un piragüista de laboratorio que se apropió del bronce.

Más rivales en los mil metros. En los mil metros, sin embargo, la medalla olímpica se cotizará más cara. En Duisburgo, Dittmer fue descalificado en series e incluso así David Cal sólo pudo ser tercero por detrás del húngaro Attila Vajda y del eslovaco Marian Ostrcil. Pero la nómina de candidatos al podio no se termina aquí, ya que el veterano ruso Maxim Opalev, bronce en Atenas, o dos campeones del mundo en la última Olimpiada como el rumano Florin Mironcic y el mejicano José Everardo Cristóbal tendrán algo que decir.

A todo esto, David Cal todavía no ha decidido dónde efectuará la última fase de su preparación olímpica. Su entrenador, Suso Morlán, asegura que las dudas surgen debido al calor que se espera que sufran los palistas en Pekín. Diplomático, el entrenador prefiere no contar que la Xunta de Galicia margina a su pupilo desde que el Bloque Nacionalista Gallego se hizo con las competencias de deportes. Cal no es considerado deportista de élite y por tanto no puede usar las instalaciones del Centro de Tecnificación de Pontevedra. Increíble pero cierto.

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