Cultura

Una de elfos y gnomos para enganchar a los jóvenes a la lectura

El sevillano Francisco Pérez de la Parte publica su primera obra, con la que ha obtenido el premio Jaén.

el 03 ene 2011 / 19:54 h.

Rafael Moneo.

Un mundo lleno de halflings, enanos, gnomos, humanos y elfos. Una historia que nació de la mente de un chaval de 18 años y que se ha ido fraguando hasta alumbrarla con 33.

El escritor sevillano Francisco de Paula Pérez de la Parte ideó un universo fantástico protagonizado por Èlan, un joven elfo cuyo destino le lleva a convertirse en un auténtico guerrero para salvar el orden establecido del bosque.

Éste es el audaz y fantástico argumento de El guerrero elfo. Crónicas de Dracontrand (Montena), historia que le valió el XXVI Premio Literario Jaén que otorga por la Fundación Caja Granada.

En las primeras páginas el lector asiste a un alumbramiento, el nacimiento del héroe, pasando por su infancia hasta llegar a su juventud. Hijo de un embajador elfo, parece que su destino está predeterminado hacia la vida diplomática, pero nada más lejos de la realidad. Cuando Èlan asiste a un campeonato de tiro con arco, es secuestrado, hecho que comenzará a forjar su condición de guerrero.

Pérez de la Parte también pone en práctica una forma de gobierno con nombre de goma de mascar. Es el GUM (Gobierno Unificado Multirracial). "Es lo que une a todas las razas: halflings, enanos, gnomos, elfos y humanos. Tras muchos conflictos, se forma este gobierno donde todos tienen voz y voto", explica el autor.

Éste es el primer libro de una serie con la que analizará cada especie que vive en este particular universo. Centrándose en el mundo de los elfos, Pérez de la Parte ha aprovechado su primera obra para "contar cómo está distribuido el mundo, pero no es una historia inacabada, tiene su final", puntualiza.

Como buen seguidor de la literatura juvenil, el autor confiesa que ha querido "contar las cosas como a mí me hubiera gustado que me las contasen". "La literatura fantástica es apta para todos los públicos, no lo escribí para un niño de 10 años. Y si fuera así, no tendría por qué ser menos potente", argumenta.

Cuando recibió la noticia de que su novela había obtenido el Premio Literario Jaén, confiesa que los nervios le invadieron. No era para menos. De profesión ingeniero técnico, lo de la literatura le viene como un extra a la que no renuncia.

De hecho, tiene las ideas muy claras: "La juventud es un momento crítico en el que los chicos pierden su vinculación con la lectura. Me siento responsable de mantener fuerte ese vínculo para convertirlos en adultos que lean". Amparado en tan noble causa, promete seguir dando a imprenta desde Sevilla a las nuevas andanzas de Èlan y su universo de fantasía.

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