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Una década de brujería

La banda barcelonesa cumple diez años con un disco que tiene literalmente de todo. Marina ‘la Canillas’, cantante y líder del grupo, hace balance del camino recorrido y desvela las claves de un álbum que define como “una fiesta de cumpleaños.

el 14 oct 2010 / 12:01 h.

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López Garzón y García Garrido.

Ojos de Brujo cumple diez años, una cifra redonda que algunos celebran editando recopilaciones, grabando discos con muchos invitados o lanzando nuevo material. Ellos han querido hacerlo todo a la vez, y el resultado es Corriente vital, un trabajo a la altura de la trayectoria de la banda.

Fundados en realidad en 1996, pero dados a conocer realmente a finales de 1999, con la salida a la luz de su exitoso debut Vengue, Ojos de Brujo pueden presumir de haber creado un hito en cada uno de sus álbumes posteriores, como fue el caso de Barí (2002) -que les permitió actuar en festivales de Estados Unidos, México, Canadá, Japón, Colombia, Marruecos, Portugal, Cuba, Hungría, Francia, Alemania, Holanda, Dinamarca, Noruega e Italia- o Techarí (2006), donde contaron con la colaboración de estrellas como Pepe Habichuela, Martirio, Cyber (miembro de Asian Dub Foundation) y Nitin Sawhney. Antes de hablar del disco de aniversario, la cantante Marina la Canillas hace balance de la última década en estos términos: "En esta experiencia nos hemos hecho, hemos crecido mucho, eligiendo a veces el camino más difícil. Eso también te hace ponerte las pilas, por mucho que te desgaste y que te preocupe que a veces no salgan los números... Estamos un poco exhaustos porque hemos andado mucho, hoy en México y mañana en Villarobledo, pero al final contamos con mucha luz, y hasta las sombras -que las hay- también nos parecen necesarias", asegura.

Esta valoración positiva implica una enorme coherencia y una sensación de que cada uno de los pasos que han dado les han traído hasta el punto en que se encuentran ahora. "El pasado yo prefiero no tocarlo, no cambiarlo ni un poquito", asevera Marina. "Si lo hiciéramos, tal vez no sería posible haber estado estos diez años tocando. Ahora creemos que cada decisión tenía sentido. Si volviéramos a empezar, lo único que pediría sería que todos los viajes en avión fueran en primera [risas]".

Con este buen talante se enfrentan los Ojos de Brujo de 2010 a los temporales de la tan cacareada crisis. "Sí, nosotros también estamos en el apocalipsis, pero tengo sensaciones raras con todo esto que está ocurriendo en el mercado. En realidad en estos diez años nosotros no hemos dejado de estar en crisis, siempre había fuegos que apagar. Piensa que empezamos siendo 14 y la madre, el proyecto era bastante inviable, de modo que cuando nos hablan de crisis nos suena a algo como muy familiar".

Como decía un viejo programa infantil, uno solo tal vez no pueda, pero con amigos sí. "Cuando empezamos a pensar qué haríamos para la fiesta, yo personalmente quería ver nuestro trabajo con ojos ajenos. Son diez años mirándonos enm cierto modo el ombligo, así que decidimos hacer un disco con productores nuevos y con gente cercana al grupo. Entre los productores están Nitin Sahwney, Juno Reactor -que participó en la banda sonora de Matrix-, Echo -productor de Tego Calderón, Don Omar o Daddy Yankee- y un largo etcétera. Y entre las voces invitadas contamos con Amaral, Jorge Drexler, Najwa Nimri, Miguel Campello de elBicho, Roldán de Orishas, la guitarra de Chicuelo, Estopa o Manolo García. Fue todo muy grato, especialmente la canción con Bebe, que acababa de parir e interpretó un tema que yo había escrito cuando fui madre. Aquello era una pura reunión de hormonas".

Abanderados de la fusión de estilos tan diversos como el flamenco, el hip hop, el reggae o la electrónica, Marina cree que "de la forma en que se han hecho y se han ido desarrollando, creo que las fusiones tocaron techo hace mucho. Pero lo que para mí es la fusión, es decir, mezclar y combinar cosas de raíz, eso es algo que ocurre constantemente dentro de cada uno de nosotros. A mí me gusta de todo, el rock, la música electrónica, el flamenco, el soul... Hasta me pongo música hindú para limpiar. Por eso me parece normal que, cuando te gustan tantas cosas y te aportan algo, a la hora de hacer música asoma todo y se mezcla. Al fin y al cabo todo el mundo es una amalgama de cosas, y más como está ahora el planeta. Lo que salga de ahí yo no lo pienso desperdiciar, ni a ponerle nombre. Lo único que me importa de verdad es hacer canciones, como se etiqueten luego es muy secundario".

Por último, Marina habla de la energía que transmite la banda. "Hay gente que se pregunta si somos así de felices, o si transmitimos ese buen rollo porque creemos que la gente lo agradece más. Creo que hay un poco de las dos cosas. Hombre, tontos no somos. Yo no me levanto por la mañana, abro la ventana o leo el periódico y digo ‘qué maravilloso es el mundo'. Por el contrario, me afecta todo. Pero también me importa mucho la actitud con la que te enfrentas a las cosas. Hasta para tirar piedras hay que ser positivo. De lo contrario, no consigues nada. Por otro lado, somos conscientes de que tenemos un micrófono, y eso da unas posibilidades que no te imaginas. Somos una muleta para mucha gente, y me apetece transmitir eso, para otros y para mí. Pero siendo sincera, hablando con claridad y de todo", apostilla la cantante.

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