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Una década de reformas

El ímpetu reformista de los primeros años del reinado de Mohamed VI en Marruecos parece haberse atemperado. Las reformas son patentes, pero ya hay voces que reclaman cambios para que el crecimiento económico se traduzca en un mayor desarrollo social y político.

el 16 sep 2009 / 06:26 h.

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El ímpetu reformista de los primeros años del reinado de Mohamed VI en Marruecos parece haberse atemperado. Las reformas son patentes, pero ya hay voces que reclaman cambios para que el crecimiento económico se traduzca en un mayor desarrollo social y político.

Cuando se cumple el décimo aniversario de la coronación del rey, que será celebrado hoy en la Fiesta del Trono, Marruecos echa la vista atrás y se dispone a hacer balance de un período que, visiblemente, ha traído transformaciones al país. El rey goza del capital político más valioso, como es el apoyo mayoritario del pueblo, que, pese a algunas muestras de resistencia, apenas pone en duda el papel vertebrador e intervencionista del monarca.

Mohamed VI abrió puertas y ventanas del Palacio Real, acabó con la ostentación propia de la anterior etapa -pese a que sigue figurando entre los monarcas más ricos del mundo-, y se atrevió en sus discursos a hablar abiertamente de pobreza y de democracia. Fruto de ese impulso surgieron iniciativas como la Instancia de Equidad y Reconciliación (IER), que abrió un proceso público sobre las torturas y desapariciones durante el reinado de Hasán II, o la reforma del Código de Familia, un hito revolucionario en el mundo árabe que contribuyó a una mayor emancipación de la mujer. La cuota del 12% reservada para las representantes femeninas en las elecciones municipales del pasado junio incide en ese camino de dar un mayor protagonismo a la mujer, como reconocen hasta sus mayores detractores.

Conviene anotar también su continua preocupación por evitar que las variantes más radicales e intolerantes del islam se hagan hueco en Marruecos, para lo que puso en marcha dos reformas religiosas, en 2004 y 2008.

Sin embargo, al mismo tiempo, Mohamed VI ha dejado clara su intención de no abrir el puño en la vida política al conservar sus prerrogativas de designar al primer ministro y a los llamados "ministros de soberanía" -Interior, Exterior, Defensa y Asuntos Islámicos- o al perpetuar la tradición del besamanos.

Por otra parte, según la presidenta de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos, Jadiya Ryadi, el país entró en una nueva dinámica positiva ya en la década de 1990, bajo el reinado de Hasán II, y que con Mohamed VI, pese a algunos avances, las libertades civiles han sufrido numerosos retrocesos, especialmente tras los atentados de mayo de 2003 en Casablanca.

"Está claro que la época de las violaciones graves de derechos humanos ya pasó, pero no hay correspondencia entre la imagen que Marruecos pretende proyectar hacia el extranjero y la realidad que se vive en el día a día", señaló Ryadi en una entrevista con la agencia Efe. En su último informe anual, la AMDH recogió el encarcelamiento durante 2008 de 82 personas relacionados con delitos de opinión.

Además, se ha puesto en marcha el llamado Plan Azur, que aspira a alcanzar los 10 millones de turistas anuales gracias a la construcción de varias "ciudades de vacaciones" en las costas de Marruecos. Sin embargo, con un nivel de analfabetismo que aún supera el 40% y una alta tasa de pobreza, todavía queda mucho trabajo por hacer en Marruecos.

No obstante, a pesar de que aún queda mucho por avanzar, Mohamed VI no dudó en celebrar el aniversario de su décimo aniversario en el trono. Una de las actuaciones fue adoptar una medida de gracia a 24.865 presos, 659 de ellos extranjeros. En su decisión se incluyen desde indultos totales hasta reducciones de condena, así como la conmutación de 32 penas de muerte por otras tantas de cadena perpetua, señaló un comunicado del Ministerio de Justicia.

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