Cultura

Una decisión del presidente Murillo vuelve a dejar a Sevilla sin toros

Sin que nadie pudiera sospecharlo, diez minutos después de la hora fijada, la famosa pizarrita de la Maestranza iniciaba su triste vuelta al ruedo -esta vez sin guardia pretoriana- para anunciar que el festejo quedaba suspendido por el mal estado del albero.

el 15 sep 2009 / 03:31 h.

Sin que nadie pudiera sospecharlo, diez minutos después de la hora fijada, la famosa pizarrita de la Maestranza iniciaba su triste vuelta al ruedo -esta vez sin guardia pretoriana- para anunciar que el festejo quedaba suspendido por el mal estado del albero. Se daba al traste de este modo con el cuarto festejo de un calamitoso abono.

El tradicional toque de clarín y el arriado del estandarte del Real Cuerpo terminaban de subrayar la suspensión. Nadie daba crédito. A esa hora, los operarios seguían afanados en restañar las zonas más embarradas del ruedo y los capotes de las cuadrillas esperaban en las tablas del 3 un paseíllo que nunca llegaron a encabezar Pepe Moral, Salvador Barberán y Miguel Ángel Delgado para estoquear los novillos de Guadaíra que se habían expuesto la víspera.

Había llovido en torno a las cinco, pero para entonces lucía el sol y los tendidos mostraban una entrada mucho más que aceptable. Sin embargo, algunos minutos antes de las 18.30 se había podido ver al presidente Juan Murillo junto a la Puerta del Príncipe haciendo aspavientos y señalando las zonas en peor estado del ruedo maestrante, que permanecía encharcado en los medios.

En esos momentos de confusión, el malestar en el entorno de la empresa Pagés era evidente. Manuel Tornay señalaba que "los toreros quieren torear y la gente tiene ganas de toros. La suspensión ha sido cosa única y exclusiva del presidente". Abría el día a esa hora y la autoridad reunía a los toreros y a la empresa para redactar el acta de suspensión en la ya tristemente famosa sala de contaduría. Ramón Valencia, gerente de la empresa, fue uno de los primeros en bajar al patio de caballos para recalcar que "el presidente ha suspendido la novillada de forma unilateral. La empresa quería darla". Valencia añadió que "yo no estoy preparado para presuponer que el ruedo va a estar mal dentro de media hora; parece ser que el presidente sí".

Eduardo Canorea, la otra mitad del tándem empresarial de la plaza de la Maestranza, no podía disimular su malestar con la decisión tomada por el presidente Murillo y las nuevas disposiciones reglamentarias: "Estamos muy en desacuerdo con la redacción del artículo 63. Estos señores no son nadie para decir si se torea o no se torea. La vara de mando está con quien no debería tenerla".

Canorea ironizaba al recordar que "Manzanares es triunfador de la Feria después de cortar dos orejas en medio de un barrizal". El empresario se preguntó por qué el reglamento "quita estas competencias a los toreros" y afirmó que "no son golfos ni sinvergüenzas, son matadores de novillos".

En la misma línea se expresaba Tomás Campuzano, hombre de confianza del novillero Miguel Ángel Delgado: "Los toreros no tienen voz para nada, con el nuevo reglamento no se tiene en cuenta su opinión", señaló Campuzano, antes de que José Luis Galloso, que acompaña a Salvador Barberán, dijera que "nosotros hemos toreado en peores condiciones pero entonces los toreros teníamos la potestad de tirar para delante".

Juan Murillo, el último en salir de contaduría, justificaba su decisión diciendo que "el ruedo no se ha arreglado en tres días, estaba enfangado y no admitía más agua. No puedo suspender el festejo al segundo toro". El presidente señaló que "los toreros tendrían que haber salido al ruedo para convencerse de que no se podía actuar" y añadió que "han firmado el acta de suspensión haciendo constancia de que querían torear".

La empresa ubicará a los novilleros en los puestos libres previstos en las novilladas de abono del 4, 18 y 25 de mayo.

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