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Una derrota que no duele pero tampoco despeja dudas

El Sevilla cumplió los pronósticos tras el contundente 0-3 de la ida y se planta en las semifinales de la Copa del Rey con la ley del mínimo esfuerzo, pues la victoria del Deportivo por 0-1 sólo le valió salir con la cabeza alta del Sánchez Pizjuán y reforzado en su  autoestima.

el 27 ene 2010 / 23:07 h.

Adriano intenta evitar el 0-1 ante Javi Varas.- Efe

Si esto hubiera sido boxeo, el preparador deportivista habría arrojado la toalla después del primer asalto y nos habríamos ahorrado el soporífero, lluvioso y noctámbulo espectáculo de anoche.

La eliminatoria estlaba más que sentenciada tras el 0-3 de la ida. El pasado miércoles Lotina hizo como Caparrós hace tres años en semifinales (lo que le costó una lluvia de palos): reservó a varios de sus mejores hombres para la Liga –entre ellos al portero– y el Sevilla, con un once bien armado, sin confianzas, le pasó por encima como un rodillo, por lo que el partido de vuelta quedó totalmente descafeinado para pesar del tesorero del club nervionense, que a buen seguro hubiera preferido un resultado mucho más exiguo (e incluso mínimamente adverso) para asegurarse una buena taquilla ante los coruñeses, que anoche apenas congregaron a unos 15.000 aficionados en las gradas del Ramón Sanchez Pizjuán.

Lotina, que el sábado recibe al Madrid en Riazor –donde hace 18 años que los merengues no ganan– no tenía esperanza alguna en la remontada, así que optó por traerse a Sevilla a un buen puñado de jugadores del filial, con los que compuso un once que saltó al campo con el único objetivo de competir con dignidad para no manchar en exceso el escudo deportivista.

Pero lo que son las cosas, al Sevilla, con todo resuelto y apenas un chaval del filial en el once titular –Marc Valiente– le entró la mandanga, no se tomó el partido con la mínima seriedad exigible y resultado de ello se fue al descanso con un 0-1 en contra, obra de Bodipo, que aprovechó la apatía de toda la zaga local para marcar y provocar airadas protestas del respetable.

El horno. En el Sánchez Pizjuán no está el horno para bollos y a los fieles que acudieron al campo no les gustó nada en absoluto lo que habían visto en la primera parte. El socio paga por ver un espectáculo y lo del primer acto había sido un bodrio, así que no había más remedio que espabilar. Jiménez también lo entendió así y pronto dio entrada a Jesús Navas, el futbolista más en forma del plantel, que dio otro aire al juego ofensivo del equipo.

El Sevilla mejoró algo sus prestaciones en este segundo período y si no empató fue por un par de afortunadas intervenciones del meta Manu, que en Riazor se tragó algún gol pero ayer estuvo inspirado y felino, pues el despeje que le hizo a un cabezazo a bocajarro de Lolo (71’) tuvo mucho mérito. Pese a intentarlo, el Sevilla no logró empatar y acumuló un nuevo revés en casa, donde está dilapidando gran parte del crédito que gana fuera. Esta vez la derrota no fue dolorosa, pero sigue sembrando dudas.

- Ficha técnica:

0 - Sevilla FC: Javi Varas; Adriano, Marc Valiente, Dragutinovic (Escudé, m.27), Fernando Navarro; Romaric, Lolo, Duscher; Diego Capel, Perotti (Jesús Navas, m.52); y Luis Fabiano (Kanouté, m.83).

1 - RC Deportivo: Manu; Laure, Ze Castro, Piscu, Seoane; Juan Rodríguez, Juan Domínguez; Pablo Álvarez (Adrián, m.80), Juca (Rochela, m.70), Iván Pérez; y Bodipo (Dani, m.66).

Gol: 0-1, M.44: Bodipo.

Árbitros: Fernando Teixeira Vitienes (Comité Cántabro). Amonestó a los visitantes Piscu (m.75), Juan Rodríguez (m.81) y Laure (m.90) y al local Fernando Navarro (m.89).

Incidencias: Partido disputado en el Ramón Sánchez Pizjuán ante unos 15.000 espectadores. Terreno de juego en buenas condiciones pese a la lluvia que cayó durante toda la tarde y noche. Antes del partido los remeros del ocho con timonel del Sevilla FC que ganaron la última edición de la regata Sevilla-Betis saludaron desde el centro del campo.

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