Economía

"Una empresa cultural puede sobrevivir sin recibir subvenciones"

Es director gerente de Actidea , una empresa sevillana que, entre otras cosas, diseña proyectos de cultura y ocio como ‘Noches en los Jardines del Alcázar'.

el 20 ago 2011 / 19:40 h.

Miguel Ángel González es el administrador de Actidea y cuenta con una larga trayectoria profesional relacionada con el mundo de la cultura.

Miguel Ángel González (Sevilla, 1952) es un referente de la cultura en Sevilla. Noctámbulo empedernido, dejó tres carreras y tiró por el camino que mejores frutos le ha dado en su carrera laboral: el de organizar eventos culturales. Tras ser responsable del festival Jazz en Sevilla, jefe de producción en la presentación de la mascota Curro de la Expo'92, trabajar en la Fundación Luis Cernuda o ser productor ejecutivo de las Bienales de Flamenco de Sevilla del 96 y el 98, la inestabilidad laboral le llevó a poner en marcha su propia firma, que se encarga, entre otras cuestiones, de organizar las Noches en los Jardines del Alcázar. "Siempre he querido ser funcionario, pero la vida me ha situado en un lugar en el que estoy mucho más contento", asegura.

-¿Cómo surge Actidea ?

-Cuando salgo del paro después de hacer la producción del Festival de Itálica y las Bienales hay un alemán que me propone realizar actividades de cara al año 2000. Así arrancó Trilenium, una empresa que hacía planteamientos de proyectos muy desorbitados en cuanto a presupuesto. Cuando trabajé en la Fundación Luis Cernuda toqué tanto grandes como pequeños proyectos y me di cuenta de que no quería los primeros porque en ese área había mucha competencia, mientras que a los otros no les echaba cuenta nadie. Y así me dio por montar una empresa para cubrir este ámbito, que al principio estaba participada por Trilenium, aunque al año ya me quedé solo. Trabajamos muy de cara al cliente y diseñamos eventos, sobre todo musicales.

-¿Qué otras áreas toca?

-Actidea es una empresa de servicios, pero también de creación de ideas. Diseñamos proyectos de cultura y ocio y ahí se enmarcan eventos de todo tipo como exposiciones, conciertos... Programamos actividades, distribuimos grupos, pero no trabajamos con músicos particulares, sino que tenemos una base de datos amplia para ofrecer al cliente lo que más convenga a su proyecto. Hacemos diseño gráfico, comunicación y consultoría cultural. La directora de arte es argentina y vive en Estocolmo, y aporta una línea de diseño diferente.

-¿La cultura es buen negocio?

-Si quieres trabajar sólo a través de subvenciones, esa política se ha acabado. Nosotros nunca hemos recibido, hemos ido siempre a pulmón. Para Actidea sí es buen negocio. De hecho, monté la empresa como fórmula de autoempleo. La cultura siempre ha dependido del sector público, ahora se tiende a subcontratar. Somos partidarios de una gestión mixta. Noches en los Jardines del Alcázar funciona de ese modo. Volviendo a las subvenciones, una empresa cultural puede sobrevivir sin ellas. De hecho es bueno, porque así te esfuerzas para hacerlo mejor. Es bueno tener las ayudas como algo excepcional.

-Trabaja con organismos públicos. ¿Qué peso tienen?

-El 90% de nuestro negocio procede del sector público. Las industrias culturales beben mucho de ahí, entra muy poco del sector privado y eso es algo que debería cambiar, empezando por variar la ley de patrocinios, de manera que éstos pudieran desgravarse o se diera alguna ventaja. También trabajamos con las cajas de ahorros a través de sus obras sociales, aunque ahora con los cambios no sabemos cómo irá.

-¿Ha padecido la crisis?

-Si digo que no, me tiran piedras. La historia consiste en saber nadar en un momento determinado. Estamos salvando el pellejo porque no jugamos con grandes cantidades, sino con medias, y así controlamos el déficit si baja la contratación. Sin embargo, hemos sacado beneficios en épocas de crisis. De hecho, nuestra mayor facturación la obtuvimos durante el peor año, en 2009.

-¿Qué forma de trabajar se impone en su empresa?

-Hay cuatro empleados y tendemos a externalizar. Me interesa consolidar a mi equipo y que la gente esté contenta con lo que hace y cómo lo hace. Yo, por ejemplo, trabajo desde mi casa. Considero que todos los que trabajan en ella son responsables, así que no estoy muy encima de ellos. Tienen flexibilidad de horarios y para trabajar desde casa los días que consideren oportuno. La gente es más productiva cuando tiene libertad. Intentamos innovar en la manera de trabajar y aplicamos la inteligencia emocional. Intentamos que todos colaboren en las decisiones.

-Trabaja mucho con las administraciones públicas. ¿Ha sufrido impagos?

-Tenemos más ahora, pero en cualquier caso han sido en pocas ocasiones. Con el ayuntamiento que tenemos más problemas es con el de Cumbres Mayores, pero esa historia viene de 2003. También se nota más retraso en los pagos.

-¿Qué hace entonces para mantener la liquidez?

-Intentamos que todos los años haya beneficios -tenemos desde 2002- para que el banco te vea creíble. Si tienes pérdidas no das confianza. Este año, con cargo a 2010, he cobrado menos que algún trabajador de la empresa precisamente para obtener beneficios y que el banco vea que el negocio es rentable. Tenemos un colchón amplio de cara a los impagos. Intentamos pagar inmediatamente, tenemos fama de buenos pagadores.

-¿De qué proyecto se siente más orgulloso?

-Tuve la suerte de estar en el lugar adecuado en el momento oportuno y dije sí a algo que en principio no veía. Tenía posibilidades de hacer la Bienal de 2000, aunque al final no y entonces me llamó José María Cabezas, entonces director del Patronato del Alcázar y me comentó el proyecto de música en los jardines. Al principio eran 14 conciertos y un presupuesto ridículo. Nos presentamos, lo conseguimos e hicimos una proyección mayor. Hasta hoy.

-¿Por dónde se mueve?

-Sobre todo por Andalucía. En 2007 hicimos una incursión en Madrid con un ciclo de conciertos en los Jardines del Capricho, pero cayó por la crisis. Hemos trabajado en Huelva y Cádiz. Es difícil salir para una firma como la nuestra. Hasta 2008 hicimos cosas en Castilla y León. Usamos mucho el trabajo en red, entrar de la mano de alguien.

-¿Qué objetivo se marca?

-Mi máxima es la estabilidad porque el crecimiento desmesurado te puede llevar a la crisis más absoluta. Después del récord que marcamos en 2009, la expectativa para 2010 era de decrecimiento. Mantenemos una línea continua, con un único pico aquel año.

-¿Y la competencia?

-Hay pocas empresas que trabajen como nosotros. En el campo de la distribución hay competencia, incluso desleal, aunque no es toda, por supuesto. La leal hace que te esfuerces más.

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