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Una Esperanza de escaparate

Triana ha echado el ancla en Sierpes. Hasta el día 23 buena parte de los enseres de su buque insignia, el palio de la Esperanza de Triana, fondeará en los escaparates de esta céntrica vía y en la Casa Consistorial.

el 16 sep 2009 / 02:34 h.

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Triana ha echado el ancla en Sierpes. Hasta el día 23 buena parte de los en-seres de su buque insignia, el palio de la Esperanza de Triana, fondeará en los escaparates de esta céntrica vía y en la Casa Consistorial. La muestra Spes Nostra Salve invita a recordar la devoción y la coronación canónica de la dolorosa de Pureza, de la que el 2 de junio se cumplen 25 años.

Un río de Esperanza inunda desde ayer la calle Sierpes. Desde la confitería La Campana hasta el Patio de las Puertas de la Casa Grande, todo huele a Triana. El goloso escaparate de La Campana marca en un cartel el rumbo de esta exposición, que ayer inauguró el alcalde en presencia del delegado del Distrito Triana, Alberto Moriña; y el hermano mayor trianero, Adolfo Vela. El puerto final es el Ayuntamiento. Allí se encuentran expuestos el manto conocido como el de los dragones y la saya de Santa Bárbara, que el próximo día 31 vestirá la Virgen en su traslado a la Catedral para los cultos conmemorativos, así como en su regreso al viejo arrabal el 6 de junio.

Sin horarios ni colas. La visita se puede realizar a cualquier hora a pie de calle. La idea de la muestra es "traer la Esperanza al Centro de Sevilla y, por ende, a la Casa del pueblo, que es el Ayuntamiento", como destacaba ayer Vela, quien agradeció la colaboración del Gobierno municipal, Emasesa y Helvetia. El primer puerto donde atracar es Bolsos Casal, que exhibe una corona de camarín antigua. La travesía prosigue por otros locales de Sierpes, como el escaparate de Ochoa. La carta de la cafetería ofrece la saya confeccionada a raíz de un traje de luces de Juan Belmonte y que hasta 1957 sacó la Virgen, la actual toca de sobremanto, bordada por las Hermanas Martín Cruz en 1965, y un pergamino votivo de la defensa del dogma de la Asunción.

En Joyería Salas, entre Rólexs y Seikos, aflora el pergamino que hace un cuarto de siglo paró la hora en Triana. Se trata de la Bula Pontificia que concedía la coronación canónica con la rúbrica del sello del Pescador, anillo del Santo Padre. El fajín de Juan de Borbón, el padre del Rey, el clavel de plata de la denominada Operación Clavel del locutor Bobby Deglané, la saya salida del traje de luces de Antonio Ordóñez o la de Rodríguez Ojeda rivalizan por acaparar la atención del visitante con la corona de Orfebrería Triana que en 1984 ciñeron las sienes de la Virgen. Son los tesoros de una devoción, cuyo precio es incalculable para los vecinos del viejo arrabal.

La hermandad, por su parte, detalló anoche el camino de vuelta de la procesión del 6 de junio, pendiente de cerrar tras cruzar el puente. Al llegar al Altozano, el palio tirará por San Jorge y Callao, adentrándose por calles por las que no pasa habitualmente.

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