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Cofradías

Una estación sin pasos

el 02 abr 2012 / 21:23 h.

Lo contemplan las Reglas de la hermandad, aunque en esta ciudad no estemos acostumbrados a ello. Los hermanos de la Vera-Cruz fueron los únicos del Lunes Santo que lograron pisar la Catedral en una estación de penitencia histórica en la que sólo procesionó el titular más antiguo: El Santo Lignum Crucis. La inestabilidad meteorológica de la tarde obligó a la junta de gobierno a dejar los pasos en el templo.

Los cofrades más veteranos no recuerdan algo parecido. El antecedente más remoto de una estación singular lo encontramos en la Semana Santa de 1976, cuando -al igual que ayer, además de refugiarse el palio de San Gonzalo en la capilla de la Estrella-, Santa Marta salió únicamente con la imagen del Señor de la Caridad en unas andas portadas por nazarenos.

La inaudita noticia se conocía pasadas las ocho de la tarde: "Vera-Cruz saldrá sólo con el Lignum Crucis". Empapados hasta los huesos y bajo un paraguas, muchos de los que aguardaban en la calle Jesús de la Vera-Cruz no entendían muy bien a lo que se refería. "¿Pero van a salir, no?", preguntaba insistentemente María Victoria a su esposo, quien daba breves titulares mientras seguía atentamente las retransmisiones radiofónicas como si de un Sevilla-Betis se tratara.

En el interior del templo, el hermano mayor, Francisco Berjano, ofrecía la explicación pertinente a nazarenos, costaleros y demás hermanos: "La lluvia ha purificado las calles de Sevilla [en alusión a la tromba de agua caída a las siete de la tarde] para que Vera-Cruz pueda sacar el Santo Lignum Crucis".

Sorteando charcos y a un buen ritmo, la cruz de guía con el lema Toma tu cruz y sígueme iba saliendo de la capilla del Dulce Nombre de Jesús. El reloj marcaba las 21.00 horas. Fue asomar el primer nazareno de ruan y silenciarse el bullicio del exterior. El cortejo fue insólito en muchos aspectos. No era una estación al uso. Ala cruz de guía le seguían los tramos de penitentes. Luego el colorido batallón de representaciones de Confraternidades de la Vera-Cruz de la provincia, y tras ellos, nazarenos con cirios en un único tramo que cerraba el están darte corporativo.

Los sonidos del fagot y el oboe de la capilla musical, reservados en principio para el Cristo de la Vera-Cruz, fueron las únicas notas que rompieron el silencio. Un nutrido cuerpo de ciriales, ocho en total, al que seguían cuatro niños vestidos de servidores de librea con un ramillete de lirios morados en las manos, precedían a la venerada reliquia. Junto a ésta iban dos jóvenes más con sendos faroles de mano.

Un nazareno llevaba en sus manos el Lignum Crucis. Hasta él se acercaban algunos para depositar un beso. Al terminar el paso de la comitiva, los más despistados seguían preguntando por las imágenes: "¿Y el Cristo no sale?", inquiría Carmen a su hijo vestido de costalero, que, con el costal enrollado en la mano, le aclaraba pacientemente que este año se quedaban en casa: "El hermano mayor nos ha dicho que ante las dudas por el mal tiempo, el crucificado y la Virgen de las Tristezas no salen, para evitar que se mojen. Iremos a la Catedral con nuestro titular más antiguo". Un argumento que no terminó de convencer a la mujer, que se quedaba pensativa y con la mirada puesta en los pasos que se veían al fondo del templo. No fue la única. Al presidente del Consejo de Cofradías, Adolfo Arenas, no le hizo mucha gracia "esta improvisación". En las redes sociales se abría el debate.

Y es que los hermanos de la Vera-Cruz apostaron ayer por sacar lo esencial: la cruz de Cristo, el madero al que rinden culto desde sus orígenes. Algo que sorprendió, al igual que el ritmo de la comitiva: más rápido de lo habitual, pues no había parones ni arriás de pasos.

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