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Una falta de efectividad desesperante

El Sevilla vuelve a estrellarse en sus propios errores: regala en defensa y en ataque. Y esto empieza a ser ya muy preocupante. 

el 11 nov 2012 / 19:48 h.

Las buenas sensaciones que había transmitido el Sevilla en el arranque liguero se han difuminado casi por completo tras cumplirse el primer cuarto del Campeonato. Ahora prevalecen las dudas, muchas, sobre la capacidad de Míchel y su tropa para competir con ciertas garantías de éxito por una plaza europea.

Y la obsesión con el gol va in crescendo y afecta ya prácticamente a todo el equipo, desde Navas a Babá pasando por Reyes, Rakitic o el mismo Negredo, que ayer engordó su cuenta particular, de penalti –ya lleva 7 goles, el 58% del total del equipo–, pero falló también dos ocasiones muy claras que privaron al Sevilla de traerse siquiera un punto de su última visita a San Mamés, donde los de Bielsa resistieron veinte minutos de acoso final jugando con uno menos.

Míchel sorprendió ayer dejando fuera del once a Cicinho, cuyas prestaciones defensivas no deben convencerle del todo, y poblando la zona ancha de medios centros, hasta cuatro, se supone que para tener el control. Pero lo que tuvo el Sevilla fue una caraja monumental, desde el minuto uno en que Spahic regala a Aduriz la posibilidad de marcar. Amorebieta devolvió el presente instantes después, pero Navas, una vez más, no encontró los tres palos de la portería, como no encontró luego a Negredo en dos buenas contras muy mal resueltas con dos centros horribles. Entre uno y otro quien sí atinó a centrar bien fue Aurtenetxe. Y mejor remató aún De Marcos para anotar el 1-0. La efectividad se tiene o no se tiene, ya lo dijo Míchel, y en este Sevilla, demostrado está, escasea hasta límites alarmantes.

A Navas le hicieron penalti antes del descanso aunque Amorebieta ni lo tocara –no es necesario–, pero el árbitro se hizo el sueco, como lo hizo toda la zaga sevillista para quedarse dormida en la acción del 2-0, un pase largo, cabezazo y prolongación 'made in San Mamés'. Míchel quiso deshacer el entuerto con Babá y Reyes, pero el utrerano no está para muchos trotes y el senegalés se puso tres veces de gol y los falló todos, como falló los suyos Negredo y el mismo Reyes, un carrusel de errores ante la meta contraria que empieza a ser desesperante.

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