Toros

Una Feria intensa y ajustada

La novillada de esta tarde inaugura el ciclo continuado de festejos, recortado en cinco fechas con respecto al modelo más habitual de los últimos años por imperativo de la crisis económica

el 09 abr 2013 / 22:26 h.

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141212_fot_plaza_toros_maestranza_elcTres novilleros con los papeles en regla -incluyendo la expectante reválida de Lama de Góngora- darán el pistoletazo de salida al ciclo continuado de festejos de la Feria de Abril, este año demorado en cinco fechas por imperativo de la crisis y concentrado en una intensa docena de fechas en las que se dirimirá el pódium del primer puerto de importancia de la gran temporada española, que ha vuelto a acusar una recesión económica que se ha cebado de una manera especial en la Fiesta de los toros. Estamos hablando de una novillada con picadores, la de esta tarde; diez corridas de toros y dos espectáculos de rejones en una apuesta por la calidad que, ¡ay!, no se ha visto recompensada con un repunte del abono. Así lo reconocía la propia empresa Pagés, por boca de Ramón Valencia, hace escasos días. Los recortes de fechas, el remate de los carteles y la falta de acuerdo con la plataforma televisiva que retransmitía los festejos no han conseguido cortar la sangría de esa clientela que servía para equilibrar el balance económico de las temporadas taurinas no hace tanto. Pero la programación de la empresa Pagés es una puerta abierta a la excelencia: están casi todos los que son y son casi todos los que están. El zambombazo de El Juli en la tarde lluviosa del Domingo de Resurrección ha revalorizado los carteles en los que participa el madrileño, que ya se había apuntado una medalla al anunciarse -sin que nadie se lo pidiera- con los duros toros de Miura. Las combinaciones que contaban con la presencia de José María Manzanares ya habían arrasado en las taquillas antes de que sonara el primer pasodoble. Y aunque su tibio paso por el Domingo de Pascua no ha logrado enfriar esa expectación y su encerrona en solitario sigue siendo uno de los platos más demandados por los aficionados, el alicantino tendrá que apretar el acelerador a fondo para despejar cualquier duda y colocarle de tú a tú con su compañero madrileño, con el que ya no anda a partir un piñón. Morante merece mención aparte; volvió a contentar a sus crecientes partidarios con media docena de lances pero se le sigue resistiendo ese recital completo que le devuelva el papel de torero de Sevilla. Se le espera tanto como se le desea. Más allá de esa trinidad imprescindible -Morante, Juli, Manzanares- los talentos se reparten de manera muy desigual. Talavante debe dar el paso definitivo para que le quede bien la chaqueta de figura que se le ha cortado prematuramente. Pero más allá de los cromos oficiales tenemos que revalorizar el rol de Miguel Ángel Perera, un gran torero que llega tapado a Sevilla después de un año de ausencia y podría formar un lío gordo de los suyos. Tampoco habría que perder de vista los progresos de dos jóvenes matadores que han sido oportunamente bien tratados por la empresa. Son Nazaré y Jiménez Fortes, que hoy por hoy despiertan muchas más ilusiones que otros nombres quemados que, a estas alturas, poco pueden añadir a su amortizada hoja de servicios. Sí se esperan esfuerzos definitivos que ayuden a despejar dudas en toreros todavía jóvenes como Luque, obligado a romper la baraja en la plaza de su tierra. Dejaremos sin apostillar el pelotón que llena los escasos huecos de este año. Las ausencias ya son sabidas y han sido comentadas. Esta tarde comienza la Fiesta.

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