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Una final en suelo español

Desde hace meses, en el Sevilla se viene utilizando la palabra 'final' para calificar cada partido que disputa. Sin embargo, lejos del tópico, lo de hoy sí merece tal catalogación. No será la de Eindhoven ni la de Glasgow, pero lo que hay en juego exige cuando menos realizar el mismo esfuerzo.

el 15 sep 2009 / 04:21 h.

Desde hace meses, en el Sevilla se viene utilizando la palabra 'final' para calificar cada partido que disputa. Sin embargo, lejos del tópico, lo de hoy sí merece tal catalogación. No será la de Eindhoven ni la de Glasgow, pero lo que hay en juego exige cuando menos realizar el mismo esfuerzo.

En los dos últimos años, este mes reportó una alegría indescriptible al Sevilla y su afición. Sin títulos que llevarse a la boca durante décadas, un 10 de mayo, el de 2006, conquistó su primera Copa de la UEFA y un 16 de mayo, el de 2007, la segunda. Pero hoy no jugará en terreno neutral ni lejos de nuestras fronteras, sino en suelo español; tampoco tendrá el respaldo en las gradas de miles de seguidores ni acaparará tanta atención mediática. Pese a ello, nadie podrá decir que, tras recorrer una de las temporadas más difíciles de su historia, el Sevilla no disputa hoy una auténtica final. Esta vez, el mes de mayo le depara el ser o no ser en su lucha por meterse en la Liga de Campeones. Todo lo que no sea ganar al Racing supondrá despedirse virtualmente de ella. Si pierde y mañana lo hace el Atlético, ese adiós será ya matemático.

El equipo revelación, hasta hace poco eterno candidato a escapar del descenso, pone a prueba a un Sevilla tan capaz de deslumbrar como de dar una imagen sombría sin saberse el porqué. La falta de regularidad ha hecho que se adentre en las dos últimas semanas de competición a remolque de Atlético (tres puntos de ventaja, cuatro contando el goal average particular) y Racing, éste con un punto más a falta de nueve por disputar. Por ello, ya no hay margen para el error, para lamentarse o para descentrarse con cuestiones personales. Ahora, lo que importa es dar la cara, esa de equipo fuerte, serio y ambicioso que mostraba hace poco por el continente e hizo sentirse orgullosa a su afición. Si se cae, que sea con las botas puestas.

La temporada se está haciendo realmente larga, eterna. Son ya nueve los meses que lleva compitiendo este equipo al máximo nivel y, por diferentes razones, sigue sufriendo lo indecible para asaltar el cuarto puesto de la clasificación. Dadas las circunstancias que se han vivido desde el pasado mes de agosto, algunas de ellas de indudable calado negativo, estar peleando por meterse en la Champions a estas alturas es, sin duda, meritorio. Y precisamente por ello, para el Sevilla merece la pena realizar un último esfuerzo para seguir vivo en la pelea, llegar al derbi con la ilusión intacta y mantener a la afición ilusionada hasta el último día.

Jiménez lo ha dicho muy claro: es el partido más importante de la temporada. Luis Fabiano será titular tras su relación de amor odio con Jiménez y Kanouté o Renato estarán a su lado para tratar de reeditar esos días en los que el Sevilla demostró ser una auténtica máquina en ataque.

En el centro del campo gana enteros la opción de Fazio, acompañado de Maresca. Cuando ha jugado el argentino en esa posición el equipo ha tenido un mayor equilibrio y eso es lo que busca el técnico de Arahal ante el Racing de Santander. Una variante que le devolvería la titularidad a Mosquera en la defensa, que vuelve tras su lesión. David Prieto y Dragutinovic, que regresaría como lateral izquierdo, completarían la zaga nervionense.

También puede haber más novedades en el centro del campo, porque Jiménez medita dar entrada a Adriano en la banda izquierda y darle descanso a Diego Capel en una semana cargada de encuentros. El brasileño, eso sí, llega más descansado tras sus dos partidos de sanción, aunque esta temporada no ha mostrado el nivel del almeriense en ese puesto. La alineación, por tanto, presenta muchas posibilidades ante un Racing que puede hacer historia si gana. Para el modesto equipo de Marcelino, un equipo y con mayúsculas, la de hoy también es una auténtica final.

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