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Una final en toda regla para no hacer de la permanencia una utopía

El último partido del 2008 coge al Cajasol en una situación tan difícil que es más fácil pensar que el 2009 lo despida como equipo de la Liga LEB... o incluso algo peor.

el 15 sep 2009 / 20:27 h.

El último partido del 2008 coge al Cajasol en una situación tan difícil que es más fácil pensar que el 2009 lo despida como equipo de la Liga LEB... o incluso algo peor. El colista de la ACB se juega hoy la existencia ante el ViveMenorca, y no es exagerado. Lo volverá a hacer el día 3 ante Estudiantes. Es lo que le queda.

Como restan veinte jornadas, parece que el descenso es una amenaza más o menos irreal, porque seguro que al final se arregla, como ha pasado otros años. Los rivales suelen, además, regalar el oído con aquello de que el Cajasol es un equipo talentoso, que juega con agresividad, con jugadores de gran nivel y experiencia y bla, bla, bla. Pero lo cierto es que la descripción más objetiva lo señala como el peor de la ACB con mucha diferencia, un conjunto que sólo ha ganado un partido de trece, aunque fuese al Real Madrid, y que le va a costar sangre remontar la situación. Primero, porque el equipo es muy flojito y no cuenta con un solo jugador de la casa que tire de los demás porque le duela la camiseta; segundo, por la propia idiosincrasia del club.

Hasta ahora los numerosos cambios no han servido para nada. El equipo pierde como cuando lo hacía con Comas, y entonces también jugó algún que otro buen partido, como ahora. La salida y entrada de bases es ridícula y ahora parece que DeJuan Collins tampoco le sirve a Pedro Martínez, al que rodean tres entrenadores ayudantes. Todo ese desconcierto institucional se transmite a la pista y así estamos en la jornada 14 jugando una final con todas las letras ante un ViveMenorca, teórico rival directo por la permenancia que le aventaja en cuatro victorias y que viene de ganar cuatro de sus últimos seis partidos, haciendo muy bien sus deberes porque entre ellas están victorias ante CAI Zaragoza, Bruesa (a domicilio), Manresa y Granada.

Frente a los problemas de dirección del Cajasol, Ricard Casas cuenta con uno de los bases más destacados de la liga, Eugene Jeter, más conocido como Pooh (el apodo le viene porque su abuela dijo cuando nació que se parecía al osito Winnie The Pooh pero en negro), que promedia 15,5 puntos por partido y 3,3 asistencias, clave en todo el juego de ataque del equipo balear, junto al alero croata Bazdaric (14,4) y Stojic (10,9). Además, el veterano pívot Bud Eley, que sale de una lesión muscular, es el cuatro elemento clave (9.8 puntos y 5,9 rebotes). Pero la razón de la posición holgada del ViveMenorca hay que encontrarla en su buena defensa (74,6 puntos, la quinta de la ACB) y en su capacidad para no cometer pérdidas (segundo mejor equipo con 13,7).

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