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Local

Una gestión controvertida

La proximidad del poder local a la vida cotidiana de los ciudadanos y a sus problemas más inmediatos permite una mejor percepción y valoración de su gestión. La presencia policial en la calle, la limpieza de la ciudad, una buena red de transportes urbanos son realidades que el ciudadano puede enjuiciar diariamente y de forma personal y directa.

el 15 sep 2009 / 16:20 h.

La proximidad del poder local a la vida cotidiana de los ciudadanos y a sus problemas más inmediatos permite una mejor percepción y valoración de su gestión. La presencia policial en la calle, la limpieza de la ciudad, una buena red de transportes urbanos son realidades que el ciudadano puede enjuiciar diariamente y de forma personal y directa. De ahí que su juicio se concrete también en función de su apreciación personal en una aceptación o rechazo de las personas que personalizan y dirigen esa gestión, especialmente en el Alcalde.

Ha trascurrido más de un año desde la constitución de la actual Corporación y además de las vicisitudes políticas de los últimos meses, la gestión municipal presenta un balance controvertido. A pesar de las polémicas que ha generado y seguirá generando en el futuro, me parece acertada la peatonalización del centro histórico y su recuperación como zona de convivencia ciudadana, de ocio y expansión, además de continuar siendo la imagen representativa de la ciudad en sus aspectos político, histórico y cultural y un importante centro mercantil y de prestación de servicios. Pero el éxito de esta iniciativa va unido a otras decisiones que no terminan de concretarse o a problemas que no encuentran una solución adecuada. Por ejemplo, los accesos al centro histórico y el tráfico. Este sigue siendo caótico, incómodo y difícil, en parte por la falta de colaboración ciudadana y la ausencia de civismo e incluso de educación de los conductores y peatones; y también por la escasa presencia policial, imprescindible para evitar abusos y encauzar la conducta de los afectados. Es notorio el esfuerzo que la Corporación está haciendo en este apartado, buscando fórmulas nuevas, experimentando alternativas, aunque éstas sean cuestionadas por algunos nada más iniciarse y antes de que puedan valorarse sus resultados prácticos.

En su gestión, los responsables municipales olvidan que deben combinar con realismo y sabiduría la ejecución de grandes proyectos, como el metro, la Ciudad de la Justicia, la ampliación de Fibes, etc., con actuaciones menores, en apariencia intrascendentes, pero que el ciudadano aprecia mejor por afectarle de forma directa e inmediata. Así, la limpieza de la ciudad, la conservación del mobiliario urbano, la protección y mejora de parques y jardines, el cuidado de plazas y otros lugares de convivencia ciudadana no han alcanzado el nivel logrado en otras capitales españolas.

Y siguen sin resolverse problemas que pasan de una a otra Corporación como el del botellón, cuya solución no es la de ubicarlo en un lugar determinado para que no moleste, sino plantear una solución completa y extensa con todas sus consecuencias. Pero este problema excede de la competencia municipal y exige el compromiso y la implicación de todas las Administraciones. En este sentido, mientras no ocurra un hecho de trascendencia social y mediática, el problema seguirá ahí, en estado de latencia, sin solución. Y cuando ocurra, manifestaciones y declaraciones grandilocuentes y oportunistas, promesas de soluciones reiteradamente incumplidas y propuesta de creación de comisiones perfectamente inútiles que no solucionarán nada.

Antonio Ojeda Escobar es notario

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