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Una gran victoria de Obama

El Senado votó a favor de la reforma sanitaria que avala el presidente.

el 25 dic 2009 / 20:51 h.

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Barack Obama

El histórico sí del Senado a la reforma del sistema sanitario de EEUU representa el mejor regalo de Navidad que pudo recibir el presidente Barack Obama pero aún quedan muchos obstáculos para que la medida llegue a convertirse en ley. El Senado aprobó el jueves a primera hora de la mañana el proyecto de ley con 60 votos a favor, todos de la bancada demócrata, y 39 en contra, todos republicanos.

La aprobación representa todo un hito para la Casa Blanca y Obama, que se había fijado la reforma del sistema sanitario como su principal prioridad legislativa, y que ha apostado su prestigio político a la aprobación de la medida. Nunca ninguna Administración había llegado tan lejos en sus intentos de reformar el sistema sanitario. El último en tratarlo, Bill Clinton, fracasó estrepitosamente y perdió la mayoría en el Congreso en el intento.

En una declaración en la Casa Blanca antes de partir hacia su archipiélago natal, Obama, que aplazó sus vacaciones navideñas en Hawai para estar en Washington durante la votación, afirmó: "Estamos finalmente a punto de hacer realidad la promesa de una reforma sanitaria real y significativa que aportará seguridad y estabilidad adicional al pueblo estadounidense".

Para Obama, el sí del Senado representa una reivindicación política, tras meses de descenso de su popularidad en las encues- tas precisamente por su gestión del proceso de reforma. También un éxito muy bienvenido tras un mes de diciembre cuanto menos complicado: comenzó con el anuncio de una escalada de la guerra en Afganistán -que se vio obligado a defender al recibir el premio Nobel de la paz en Oslo- y continuó con un decepcionante acuerdo de mínimos en la cumbre de Copenhague contra el cambio climático.

Pero está claro que lo que se ha ganado hasta el momento ha sido sólo una batalla, no la guerra. Queda por delante la pelea definitiva, el proceso de armonización del proyecto de ley del Senado con el que ya aprobó la Cámara de Representantes en el mes de noviembre.

Ambas propuestas difieren significativamente en aspectos clave pero los líderes demócratas en ambas cámaras tienen muy poco margen para la negociación. En el Senado, los demócratas no pueden permitirse perder ni uno solo de sus votos, los mínimos necesarios para aprobar la legislación. Ya el voto del jueves requirió intrincadas negociaciones para lograr un texto "a la medida" de dos senadores renuentes, Joe Lieberman y Ben Nelson. Nelson advirtió que podría retirar su apoyo si en el proceso de armonización se alteran las disposiciones contra el aborto que obligó a imponer en el proyecto del Senado.

Aunar los dos textos. Pero al mismo tiempo otros legisladores en la Cámara de Representantes -donde la medida se aprobó por un margen de sólo diez escaños- indicaron que no pueden aprobar la iniciativa tal y como la propone el Senado.

La medida busca dar cobertura médica a cerca de 30 millones de estadounidenses que en la actualidad carecen de ella, pero excluye específicamente a los inmigrantes ilegales.
Uno de los aspectos que acarreará mayores disputas en la armonización será un seguro sanitario público, conocido como "opción pública". La versión de la Cámara de Representantes lo contempla, pero el Senado lo descartó, entre las críticas de los sectores progresistas. Otra área polémica serán las enmiendas, existentes en ambas versiones pero también muy criticadas, que prohíben el uso de fondos federales para la práctica de abortos.

Donde sí existe consenso es la prohibición a las aseguradoras de rechazar dar cobertura a quienes padezcan ya enfermedades, una prohibición que tendría efecto inmediato para los niños y se extendería a toda la población para 2014. En ambos proyectos también se imponen más límites a los beneficios de las aseguradoras.

Con un apretado calendario legislativo en enero, podría tardarse aún meses en negociarse un proyecto de ley armonizado que se someta a votación ante las dos cámaras. En ningún caso, cabe esperar una medida consensuada antes de finales de enero, cuando Obama debe pronunciar en el Congreso su discurso sobre el Estado de la Nación.

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