Cofradías

Una hermandad para los niños y los más mayores

Un sacerdote claretiano indio figuraba en la antepresidencia de la Misión

el 26 mar 2010 / 21:24 h.

La Misión, llegando a la Residencia de ancianos

Al cumplir veintitrés años ocupando las calles de Heliópolis el Viernes de Dolores, Sevilla ya conoce de una hermandad perfectamente consolidada y que, además de la decana, es el referente de las cofradías de vísperas. Su germen, el colegio del Claret, queda patente desde que, tras salir la Cruz de Guía, se cuentan docenas de pequeños nazarenos de capirote y escapulario azul y túnica blanca.

Junto a la algarabía de los niños -con sus correspondientes padres acompañándolos- que conforman un amplio cortejo de unos 400 nazarenos, destacaba la presencia de un sacerdote claretiano indio que, figurando en la antepresidencia de la cofradía, mostraba una perenne sonrisa, mezcla de curiosidad y gozo. Acompañado por otro sacerdote de la orden, éste con túnica y antifaz y portando el libro de reglas, el invitado extranjero no podía ocultar su sorpresa e incluso no pudo reprimir su necesidad de utilizar la cámara de fotos para plasmar unos momentos inolvidables.

Con puntualidad inglesa se abrieron las puertas de la parroquia de San Antonio María Claret hacia una calle Padre García Tejero que, pese a sus dimensiones, se quedaba angosta para el paso de la cofradía. A las 18.20 horas el paso comandado por Antonio Santiago, que iniciaba ayer en Heliópolis su maratón al martillo, comenzó la complicada maniobra de salida en la que sus costaleros debieron echar la rodilla a tierra. Con precisión milimétrica, se daba el pistoletazo de salida al prólogo de la Semana Santa de Sevilla.

Tras solventar la difícil salida, el paso enfiló por fin las calles heliopolitanas a los sones de Cristo del Amor, clásico entre los clásicos con el que la Banda de Cornetas y Tambores de las Cigarreras también ponía el alfa a su intensísima Semana Santa. Ya en Padre García Tejero y bajo la imponente presencia del estadio del Real Betis, el paso de misterio discurriría con sones de lo más cigarrero: Dulce nombre de María y Divina Pastora de Cantillana inundaban de notas musicales el saludo que la corporación claretiana haría al colegio vecino de la Virgen de las Mercedes, de la congregación de las Hermanas de la Doctrina Cristiana.

TAMBIÉN CON LOS MAYORES. Al adentrarse ya en la calle San Antonio María Claret, el misterio heliopolitano rindió visita a la Residencia de Personas Mayores de Heliópolis, donde decenas de ancianos, algunas de las mujeres ataviadas incluso con la tradicional mantilla española, esperaban el paso de la cofradía claretiana. Tras las primeras saetas de la jornada, la Misión siguió evangelizando su barrio.

  • 1