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Una inyección de energía a base de comer patatas

"Yo sí, yo sí, yo sí como patatas?", así rezaba un anuncio de los años 60 que animaba a los españoles a comer este tubérculo. Ahora, son las propias Naciones Unidas las que animan al mundo a aficionarse a este alimento. Foto: El Correo.

el 14 sep 2009 / 22:08 h.

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"Yo sí, yo sí, yo sí como patatas?", así rezaba un anuncio de los años 60 que animaba a los españoles a comer este tubérculo. Ahora, con el nuevo año recién estrenado son las propias Naciones Unidas las que animan al mundo a aficionarse a este alimento. Por eso, la ONU ha declarado 2008 como el Año Internacional de la Patata. Según este organismo internacional, es el cuarto cultivo del mundo y puede ser clave para luchar contra el hambre.

¿Pero por qué destaca la patata? Actualmente hay localizadas más de 7.500 variedades en el mundo. Según Luis Morán, presidente de la Asociación de Diplomados en Nutrición y Dietética de Andalucía, forma parte de los productos que proporcionan hidratos de carbono, es decir, la principal fuente de energía del ser humano.

Los expertos recomiendan el consumo de entre un 50 y 55% de hidratos de carbono (un 30% han de ser grasas y un 15%, proteínas). De ahí que sea muy saludable consumir patatas. 100 gramos de este tubérculo contienen 18 gramos de hidratos, 2,5 de proteínas y sólo 0,2 de grasas. Es decir, 80 calorías.

"Claro que todo depende de la técnica culinaria", mantiene Morán. Lo ideal es cocerlas, asarlas o al vapor. Si se fríen, las calorías se multiplican. 100 gramos pueden equivaler a 250. Aunque su principal nutriente es el hidrato de carbono, también destaca su contenido en minerales y en vitaminas B y C.

Lo "recomendable", explica este experto, es comerla como puré o guarnición acompañando a otros alimentos, principalmente verduras. "Es una buena forma, por ejemplo, de que los niños coman algo verde", dice Morán. Otro consejo: a la hora de cocerlas es mejor hacerlo con la piel porque así conserva mejor sus nutrientes. Eso sí, para los enfermos renales, mejor peladas porque así se elimina el potasio. También ha de hervirse para hacer digerible el almidón, un elemento difícil de asumir por el organismo si la patata está cruda y que puede producir diarrea.

En 2006 España produjo 2,5 millones de toneladas de patatas. Al igual que en otros países desarrollados, la superficie de cultivo se ha ido reduciendo, pasando de 270.000 hectáreas a las 90.000 actuales en 18 años. En consecuencia se importa un gran volumen de papas. Desde 1990, las importaciones anuales de papas crudas y elaboradas, principalmente de Francia, Alemania, Italia y Marruecos, ha subido de 395.000 toneladas a 1,2 millones.

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