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Una joven pierde una pierna al ser atropellada en la Encarnación

"Me ha dicho que ha cruzado con el semáforo verde para ella", repetía la madre de la joven atropellada por un camión en la Encarnación, lo que obligó a amputarle una pierna. Livia tiene 30 años, pero por su minusvalía es muy bajita y el conductor no la vio cuando la arrolló. Foto: P.C.

el 15 sep 2009 / 16:50 h.

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"Me ha dicho que ha cruzado con el semáforo verde para ella", repetía la madre de la joven atropellada por un camión en la Encarnación, lo que obligó a amputarle una pierna. Livia tiene 30 años, pero por su minusvalía es muy bajita y el conductor no la vio cuando la arrolló.

El accidente se produjo poco antes de las 8.00 horas cuando la joven, Livia Caro, una de las hijas gemelas del pregonero de la Semana Santa Joaquín Caro Romero, cruzaba por el paso de cebra que une la plaza de la Encarnación al Café de Indias, un lugar señalizado y regulado por semáforo, aunque éste permanece ámbar mientras la luz para peatones está verde. La joven, con una minusvalía del 65% que le impide caminar bien, tiene unos rasgos tan aniñados y es tan bajita que los testigos creyeron que era menor de edad.

La joven iba como cada día a coger el autobús para Sevilla Este, donde pasa la mañana en la asociación Albatros, cuando un camión se le echó encima. Sufrió una fractura abierta en una pierna que dejó mucha sangre en el suelo y alertó a los médicos del 061 mucho antes de llegar al hospital de Traumatología, donde ingresó con un pie "catastrófico", es decir, imposible de salvar. Hubo que amputarle una pierna por debajo de la rodilla, durante una operación que duró dos horas, como explicaban muy afectados sus padres, Joaquín e Inmaculada, acompañados por numerosos amigos que acudieron al hospital y sujetando la mochila roja de Livia. "Ella ha conseguido ser independiente y va sola todos los días a Sevilla Este por la mañana y a nadar por la tarde, pero esto le va a afectar mucho porque es una niña frágil", decía su padre, que insistía en que la ha observado muchas veces al cruzar la calle y "siempre se sujeta a los semáforos hasta que se ponen en verde y puede cruzar". Su madre contaba que tras la operación Livia le dijo que había cruzado correctamente. La Policía Local hizo al camionero el test de alcoholemia, que dio negativo. Tras investigar el accidente enviará el atestado al juzgado.

"Nos darán una indemnización, pero esto no se paga con dinero, lo va a pasar muy mal", decía Joaquín Caro, que lamentaba que "justo ahora acababa de conseguir trabajo en un hospital" y no saben si podrá afrontarlo. Livia no sabía ayer que le habían amputado la pierna, ya que los médicos sugirieron esperar un poco.

Los vecinos de la Encarnación mostraron su indignación ya que entienden que el atropello se podía haber evitado si se señalizara bien esta plaza, atestada de tráfico.

El accidente es similar al de mayo en Hytasa, en el que murió una funcionaria de la Consejería de Igualdad, atropellada por un camión en un paso de cebra ya que el conductor tampoco la vio por su baja estatura.

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