Local

Una llamada descarta que el Cuco estuviese dormido en su casa

El repetidor que canalizó su llamada a medianoche desmonta su coartada para la noche del crimen.

el 10 feb 2011 / 13:03 h.

TAGS:

Una llamada que recibió a medianoche desmonta la coartada del Cuco para la noche en la que Marta murió: el chico había dicho que desde las 23 horas estuvo en su casa, que se acostó y no salió más hasta por la mañana, pero una llamada a su móvil de una amiga de Marta para alertarlo de su desaparición lo sitúa en Nervión. Sin embargo, él le dice a esta amiga que está en su casa, durmiendo. El repetidor telefónico que canalizó su llamada a las 00.10 horas está en la avenida San Francisco Javier, lejos de la casa del Cuco en Rochelambert, y es "imposible" que la llamada hubiese pasado por allí si el chico hubiese estado donde decía.

La abogada de la familia de Marta, Inmaculada Torres, explicó ayer que los peritos que declararon en el juicio contra el Cuco explicaron que una llamada sólo puede ser transmitida por los repetidores de su zona. Esta prueba viene a debilitar aun más una coartada que los compañeros de clase del menor ya habían quebrado, al asegurar que a medianoche todavía estaba con ellos en una botellona. "Está claro que no estaba en su casa durmiendo, porque además nadie lo ve en su casa durmiendo, el único que pudo haberlo visto, que era su padre, se ha acogido a su derecho a no declarar porque no quería perjudicar a su hijo", sentenció la abogada de la familia.

En la undécima sesión del juicio se escucharon además algunas conversaciones grabadas durante el tiempo que los teléfonos del Cuco estuvieron intervenidos por la Policía, en las que según la familia la madre del menor no cesó de repetirle que no dijera nada y que se callase porque los teléfonos estaban pinchados. La mayoría de las conversaciones son con su madre, aunque también hay llamadas en las que habla con su padre y su abogado. Están fechadas entre marzo y abril, cuando el crío estuvo internado en un centro de menores de Jaén de forma preventiva.

"Cállate, de eso no digas nada, que ya iré yo a verte", le dijo Rosalía García a su hijo cuando éste se mostró preocupado por que tirara su colección de navajas, según explicó ayer la abogada de la familia de Marta. El menor habló con su madre de las navajas, cuyas fotos tenía colgadas en su página de Tuenti, preguntándole si las iba a tirar por temor a que la Policía sospechase si las encontraba. Según la abogada, le dijo: "las navajas no tienen nada".

La letrada destacó este episodio porque en la versión del crimen que el juez ha considerado más creíble y por la que se está juzgado al menor, Miguel explicó que, antes de matar a Marta, él y el Cuco la habían violado amenazándola con una navaja del menor, que éste le había regalado a Miguel. El arma fue encontrada en una alcantarilla delante de la casa de Miguel, donde él dijo que la habían arrojado.

Torres añadió que existen otras conversaciones, que no fueron reproducidas ayer, en las que el menor se muestra "preocupado incluso antes de que se sospeche de él por lo que puedan decir sus amigos", y en las que muestra sus reticencias por lo que éstos le puedan contar a la Policía: "a ver si van a decir otra cosa", se temió el Cuco en las tres semanas siguientes a la desaparición, antes de ser detenido el día 15 de febrero de 2009, dos días después del arresto de Miguel.

La Fiscalía de Sevilla señaló ayer escuetamente que la sesión había sido muy técnica y no había deparado sorpresas, porque todo lo expuesto está en el sumario. La única novedad fueron los informes de los psicólogos sobre el daño sufrido por la familia: la fiscal del caso declinó pronunciarse por ser algo "íntimo", aunque dejó claro que el sufrimiento es "evidente". No sólo por el crimen, sino por no haber podido encontrar el cuerpo, como destacaron los expertos forenses que todavía atienden a la familia.

El abogado del Cuco, Fernando de Pablo, insistió ayer en que no hay pruebas que incriminen al menor y consideró que las escuchas telefónicas "no aportan nada nuevo, sino que redundan en que el menor no ha participado". Admitió que la sesión de los psicólogos había sido "muy dura" porque habían relatado "lo mal que lo pasa la familia, algo muy natural, pero un trago duro escucharlos".


  • 1