Cultura

Una Luz nueva

Explica Juan José Millás en el libro que lo ha convertido en el Premio Planeta 2008 que la literatura, a modo de bisturí eléctrico, tiene el poder de herir y cauterizar al mismo tiempo. La música, igualmente, abre y cierra heridas, sana y daña con instrumentos tan precisos como lo fue anoche en Sevilla... (Foto: Javier Díaz/El Correo).

el 14 sep 2009 / 23:05 h.

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Teatro Lope de Vega. Martes, 22 de enero. Artista invitada: Luz Casal. Músicos: Tino Di Geraldo (percusión), Juan Cerro (guitarras), Jorge Ojea (guitarras), Josué Santos (teclados) y Peter Oteo (Bajo). Sonido: Excelente. Aforo: Lleno. Calificación: ****

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Explica Juan José Millás en el libro que lo ha convertido en el Premio Planeta 2008 que la literatura, a modo de bisturí eléctrico, tiene el poder de herir y cauterizar al mismo tiempo. La música, igualmente, abre y cierra heridas, sana y daña con instrumentos tan precisos como lo fue anoche en Sevilla la voz de Luz, que la propia cantante condujo por cauces tan anchos como para que fluyera con la misma naturalidad que sus necesidades de expresión y comunicación con el público.

Sin embargo, apareció Luz sobre el escenario del Lope de Vega -pelo a lo garçon, rigurosa etiqueta y vitalidad desbordante- con un aviso para navegantes: "Últimamente me he propuesto, casi que me lo tomo como una obligación, que la gente sea feliz". Mintió en eso la cantante gallega -porque su voz sanaba y enfermeba corazones simultáneamente-, y también lo hizo en su segunda afirmación: "Este concierto va a girar en torno a mi último disco Vida tóxica, así que el que aún no lo tenga, lo va a pasar un poco mal". De nuevo, herir y hacer feliz.

Pues bien, contra todo pronóstico, la inclasificable voz de Luz -con esa manera de arrastrar las notas, de besar la orilla de la canción y volver a recogerse melodía adentro- fue de a cada poco regalando al público lo mejor de la Luz de siempre. Porque esa Luz nueva que se presentó anoche en el Lope de Vega venía bañada por la memoria. Y así se fueron desgranando Entre mis recuerdos, Y no me importa nada, Sencilla alegría -con una magnífica y divertida intervención del respetable-, Nunca perderé mi confianza en tí... hasta llegar, en una primera parte desenchufada, en tono acústico y ciertamente intimista -el público le hablaba, y ella miraba por entre el patio de butacas, reconocía caras, sonreía...- hasta el climax que produjo Piensa en mí. De nuevo, sangrando la herida.

Con los corazones algo más recompuestos, Luz se soltó una melena a ratos virtual, a ratos materializada en una peluca que meneó con garbo, con desinhibición y enorme sentido del humor, en una segunda parte rockera, enchufada a un plantel de músicos a los que presentó orgullosa -y no era para menos- y a unos recuerdos que la condujeron hasta el corazón de la Movida, su cuna musical -con Rufino-, para, a partir de ahí, seguir recorriendo clásicos: Es por tí, Grita... El único reproche en la noche mágica del advenimiento de esa Luz nueva -qué ganas, qué entrega, cuánta buena música y qué buen rollo- fue que, como siempre, los conciertos son menús preseleccionados y nunca elección a la carta. Cada uno de los asistentes anocje se quedó, a buen seguro, con su espinita -Y te dejé marchar, por ejemplo, la particular de la cronista-. El nuevo disco tendrá que esperar. Y eso que Luz lo intentó incluso en los bises.

  • 1