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Una minoría violenta pero sin ideología

Hay neonazis en Andalucía, es una realidad, pero por fortuna el movimiento skin tiene en el sur ciertas peculiaridades que reducen el peligro. Según explica Esteban Ibarra, presidente del Movimiento contra la Intolerancia, los principales puntos flacos de estos jóvenes radicales son su falta "casi absoluta" de ideología y su deficiente organización interna.

el 15 sep 2009 / 19:09 h.

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Hay neonazis en Andalucía, es una realidad, pero por fortuna el movimiento skin tiene en el sur ciertas peculiaridades que reducen el peligro. Según explica Esteban Ibarra, presidente del Movimiento contra la Intolerancia, los principales puntos flacos de estos jóvenes radicales son su falta "casi absoluta" de ideología -no han leído a Hitler ni a sus secuaces, no tienen nociones de Historia, desconocen las principales corrientes políticas y filosóficas que derivan del fascismo...- y su deficiente organización interna.

La Secretaría de Estado de Seguridad confirma este perfil pero sostiene, no obstante, que, aunque escasos y mal formados, estos jóvenes son violentos. "No actúan tanto en convocatorias organizadas como de forma puntual. Llevan la violencia a flor de piel y si se encuentran cualquier episodio que les disguste pueden actuar con gritos y golpes", añaden.

Sus datos indican que actualmente no llegan a 500 los neonazis que actúan en la comunidad autónoma, relacionados con una decena de grupos diferentes de los más de 70 que operan en toda España. Se concentran mayoritariamente en los núcleos urbanos y son "prácticamente inexistentes" en las zonas rurales, "por más que en los pueblos se den episodios de violencia". En este caso hay que achacarlos no a neonazis, sino a "pura xenofobia u homofobia", a los casos de persecución al diferente, sea negro u homosexual, que se dan en toda España.

Los jóvenes cachorros fascistas de Andalucía se quedan, aún, en la epidermis de los grupos potentes. "Son cada vez más", reconoce Interior, los que entrar en páginas de internet dedicadas a grupos extremistas (como Blood and Honour y Nación y Revolución, de ideología nacionalsocialista), pero no pasan de debatir en los foros o consultar sus contenidos. Sólo en grupos reducidos de Granada, Málaga y Sevilla capital se han detectado grupúsculos pertenecientes a estas corrientes, con una mínima estructura. Por el momento, eso sí, carecen totalmente de presupuesto para emprender acciones mayores.

Más convencionales. Las ansias neofascistas de los jóvenes andaluces se encauzan preferentemente a través de formaciones de ultraderecha más convencionales, incluso dadas de alta como partidos políticos en el registro del Ministerio del Interior. El predicamento de las tres Falanges (Española, de las JONS y Auténtica) alcanza los 2.000 afiliados en la comunidad, aunque la cifra lleva tres años prácticamente estancada. Más "peligrosas" son las afinidades crecientes con dos partidos que defienden el uso de la violencia y que, más que defender la unidad de España, rechazan la "invasión" inmigrante, propugnan la "expulsión de los islámicos" y sostienen que "los españoles deben ir primero".

Se trata de los partidos Democracia 2000 y Alianza Nacional, muy vinculados con partidos de ultraderecha europeos como el Frente Nacional francés de Jean-Marie Le Pen. En ambos casos, están encontrando eco en Sevilla y Huelva capital, pero trasciende de forma aislada: mesas petitorias en la calle, venta de boletines internos y de pegatinas, o pegadas de carteles contra los inmigrantes en barrios más sensibilizados, como el de Bermejales, en la capital andaluza, donde el movimiento vecinal ha evitado la construcción de una mezquita. En cualquier caso, Interior sostiene que, "por falta de base social y de sustento económico" es "muy complicado" que surja de Andalucía una coalición de extrema derecha para acudir a las elecciones generales, como la que ya se cocina en Madrid.

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