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Una mujer se arroja al vacío minutos antes de un juicio contra su ex pareja por malos tratos

el 09 feb 2010 / 16:46 h.

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Lita B., una mujer de nacionalidad británica de 48 años y vecina  de Garrucha (Almería), se precipitó al vacío el pasado día 5 minutos  antes de un juicio rápido por violencia de género que iba a mantener  en la localidad y en el que se enfrentaba ante su ex pareja, ante la  que, según anunció ella misma en el perfil que mantenía en la red  social de Facebook, "estaba aterrada".  

Según indicó a Europa Press la concejal de Presidencia y Seguridad  Ciudadana del Ayuntamiento de Garrucha, María de la Paz Bonet (PP),  la mujer apareció a las 9,15 horas del pasado viernes en la terraza  de su edificio desde la que amenazó con saltar. Así, fueron los  vecinos quienes alertaron a la Policía Local de Garrucha, quienes  evitaron que ella se precipitara.  

De esta forma, al intentar acceder a la terraza del edificio, la  mujer se tiró al vacío y cayó en la calle, de manera que se alertó  tanto a la Guardia Civil como a los servicios sanitarios que, tras  tratar de reanimarla durante 20 minutos, no pudieron más que  constatar su muerte.  

Así, Lita B., conocida por los vecinos de la localidad como una  popular profesora de inglés en una céntrica academia, no pudo asistir  al juicio rápido que tenía pendiente después de haber interpuesto una  demanda por unos presuntos malos tratos contra su ex pareja, que se  hallaba en prisión preventiva a la espera del encuentro judicial.

De hecho, bajo el título 'Last words' --'Ultimas palabras'--, la  mujer relató en un 'post' del perfil que mantenía en la red social de  Facebook que ella fue una "víctima" de su ex pareja, la cual, según  su versión "la golpeó durante el tiempo que estuvo viviendo en su  casa", lo que le dejó "un ojo morado y una brecha en la cabeza".  

En su escrito, en el que además se despide de sus dos hijos y  maldice a su presunto agresor, ella afirma que pasó sus últimas 12  horas "aterrada" y que durmió "con una palanca de hierro en sus  manos, una botella al lado de la cama y el teléfono listo para marcar  el número de la Guardia Civil".

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