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Una nueva guerra en astilleros

El tira y afloja entre Astilleros de Huelva y la Junta se ha saldado, al final, del lado de la Administración

el 28 dic 2009 / 21:16 h.

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La crisis financiera crónica en la que ha estado inmersa Astilleros de Huelva en los últimos años, previa incluso a la compra de las atarazanas sevillanas allá por 2006, ha puesto en ciernes el futuro del astillero sevillano hasta prácticamente el cierre del año.

Los problemas de asfixia financiera y de falta de liquidez que han acuciado al armador onubense se trasladaron al astillero sevillano -propiedad en un 80% de Astilleros de Huelva y en un 20% de Contenemar, sociedad ésta actualmente en suspensión de pagos-, creando un círculo vicioso de impagos de las nóminas de los trabajadores, a la industria auxiliar y a proveedores, que imposibilitaban continuar con la actividad dentro de la planta naval.

Tal era la gravedad de la situación -con una deuda próxima a los 300 millones de euros- y la presión sobre Astilleros de Huelva, que a éste no le quedó más remedio que decir que sí al plan diseñado por la Junta de Andalucía -la Agencia IDEA, adscrita a la Consejería de Innovación, ha llevado el peso de la negociación- y ceder la mayoría del capital social (51%) para que lleguen nuevos inversores que refloten la industria naval sevillana y onubense, sobre las que pesaba la amenaza real de hundimiento.

Pero no fue tan fácil. Desde los primeros contactos entre Administración y empresa a raíz de los impagos, que se hicieron más frecuentes conforme la situación se hacía más crítica, la actitud mantenida por el armador hasta el final del proceso fue de desaire hacia la Junta, ya que dio todos los pasos para dilatar un proceso que requería precisamente lo contrario, la máxima urgencia.

El pasado 21 de diciembre Junta y empresa firmaron por fin el documento que da a la Junta carta blanca para poner en marcha su hoja de ruta, que pasa por reestructurar la actividad del astillero de Huelva, dejando labores de mantenimiento, y diversificarla hacia otros sectores y relegar de la gestión de ambas factorías a los actuales propietarios.

La Junta ha mantenido, sin desvelar hasta el momento, la existencia de inversores interesados en sacar a flote un negocio, el naval, muy vapuleado en las últimas décadas.

Sin embargo, y a falta de conocer cómo se ejecutará la nueva hoja de ruta y se desbloqueará el problema de la financiación y la deuda, los comités de empresa de Astilleros de Huelva y de las dos industrias auxiliares más importantes permanecen encerrados en las instalaciones alegando que han sido "engañados" con el proceso de negociación. Resta por conocer cómo acabará la historia.

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