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Una nueva travesía del desierto

El Congreso del Partido Andalucista, celebrado el sábado en Sevilla, ha cerrado la interinidad derivada de su fracaso electoral y ha elegido una nueva dirección que tiene ante sí el dificilísimo reto de sacar al partido de la situación en que se encuentra.

el 15 sep 2009 / 06:07 h.

El Congreso del Partido Andalucista, celebrado el sábado en Sevilla, ha cerrado la interinidad derivada de su fracaso electoral y ha elegido una nueva dirección que tiene ante sí el dificilísimo reto de sacar al partido de la situación en que se encuentra. No es la primera vez que los andalucistas se ven inmersos en una travesía del desierto, pero las circunstancias actuales de marginalidad e irrelevancia política, al haber quedado fuera del Parlamento de Andalucía por primera vez en su historia, son de tal gravedad que solo la autocrítica del pasado, la unión interna y el trabajo a largo plazo pueden ayudar a superarlas.

Las causas que han hundido a los andalucistas son de muy diversa entidad y repartidas a lo largo de más de treinta años de existencia política como partido, por lo que las responsabilidades están muy compartidas y el último desastre electoral no es imputable en exclusiva a Julián Alvarez y su ejecutiva. A mi parecer, los andalucistas han cometido errores estratégicos y tácticos a lo largo de su historia.

El primero, definir el modelo de partido. Desde las primeras elecciones de 1.977, los andalucistas han tenido el apoyo de un sector del electorado andaluz, reiterado consulta tras consulta, pero también limitado; se ha tratado de un electorado fundamentalmente urbano, de clase media con un nivel cultural apreciable. Teniendo en cuenta esta base social y electoral, el PA ha pretendido competir con los grandes partidos de implantación estatal, en lugar de haberse constituido en un partido adecuado a sus objetivos políticos y haber condicionado con su presencia la política autonómica y municipal, ya desde su participación en el gobierno, ya desde la oposición.

El segundo, la ambigüedad que el PA mantuvo en el desarrollo del proceso autonómico. La conquista de la autonomía por el artículo 151 CE fue una idea clarividente de Rafael Escuredo, asumida y defendida por el PSOE y compartida por otras fuerzas de la izquierda, en especial el PCA. Ante tal reivindicación autonomista, el PA pareció quedar descolocado y sin sitio y su intento de pactar con UCD una salida a los resultados del 28 F se saldó con un rotundo fracaso, que después pagó en las urnas en las primeras elecciones autonómicas, al conseguir tan solo tres parlamentarios.

El tercero, las divisiones internas derivadas de errores evitables. Así fue una decisión equivocada permutar la alcaldía de Sevilla por la de Granada, donde los andalucistas contaban con numerosos militantes y un apoyo electoral notable tanto en la capital como en la provincia. Y de entonces acá, las disensiones y enfrentamientos internos han sido una constante en la vida del partido y en algunas ocasiones por puro personalismo.

Todas estas circunstancias deben llevar a la dirección y a la militancia andalucista a meditar con seriedad y rigor la búsqueda de soluciones, asumiendo la especial gravedad de la situación, acentuada por la desaparición de algunas fuentes de financiación y la consolidación en Andalucía de un bipartidismo que deja un margen escaso a los partidos minoritarios. Error reiterado en la aprobación del vigente Estatuto, al defender en solitario su rechazo, acentuando aún más su aislamiento y marginalidad.

Antonio Ojeda Escobar es notario

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