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Una obra elegante para Cayetana

Obra: Cayetana, su pasión. Lugar: Teatro Quintero de Sevilla. Compañía: Ballet Flamenco de Cecilia Gómez. Colaboraciones: Victorio & Lucchino, Paco de Lucía, Diego Carrasco y El Viejín. Calificación:*** 

el 11 mar 2011 / 07:08 h.

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El crítico se puso a soñar despierto, anoche, al entrar en la calle Cuna, donde está el Teatro Quintero y donde la hermosa bailaora Cecilia Gómez presentó Cayetana, como era de esperar, con un ambiente mediático extraordinario y El Mocito confirmándonos con su presencia en la puerta de que no nos habíamos equivocado de teatro. Por un momento imaginé que acudía al Café del Burrero a ver bailar a Gabriela Ortega, cortejada por Fernando El Gallo. Jesús Quintero se me pareció a Silverio Franconetti dando la bienvenida a la distinguida clientela, con personalidades del mundo de la cultura, la moda, el toreo y la copla. Estuvo, cómo no, la duquesa de Alba acompañada por algunos de sus hijos, entre ellos, Cayetana, la ex de Fran Rivera, ahora metido a presentador de programas flamencos y representante de esta discípula de Sara Baras.

Estuvieron también los encargados del vestuario, Victorio & Lucchino, las hermanas de la gran Juanita Reina y, antes de que se me vaya a olvidar, un nutrido grupo de personas anónimas que esperaban en la puerta la llegada de Cayetana de Alba y la compaña.

Fenomenal ambiente para asistir a la presentación de una artista a la que había visto alguna vez en el cuerpo de baile de la compañía de Sara Baras, pero que no recordaba.

Ha sido un descubrimiento, auque no me haya maravillado ni ella ni el espectáculo, cuyas coreografías parecen montadas por el inolvidable Maestro Otero, para seguir con los guiños al glorioso Café del Burrero. Muy vistosas, sin duda, pero algo relamidas. Sin embargo, es justo reconocer que la obra, que narra algunas de las pasiones de la duquesa -el toreo, el caballo, la pintura, la poesía, la Sema Santa y el flamenco- contiene momentos muy bellos, sobre todo el paso a dos con el Maestro Canales, por soleá, los tientos-tangos y la seguiriya acabada con tonás trianeras, sin enjundia, pero perfectamente construida.

La música de El Viejín y las colaboraciones de Diego Carrasco y Paco de Lucía, con cantes de desigual calidad, le dan a la obra cierta elegancia, pero hay una más que notable ausencia de arte, de frescura, suplida dígnamente con muchas poses, una escenografía sencilla y humo artificial para dar, vender y regalar.

Cecilia Gómez tiene muy buena formación dancística y lo hace todo con una elegancia extraordinaria. Es fría como un témpano y transmite poco, pero su técnica le da cierto valor a lo que hace y le auguramos un futuro más que prometedor. Ha contado más o menos bien la vida de Cayetana de Alba, sus pasiones, sobre todo, en una zona de Sevilla donde todavía se puede soñar despierto con el ángel de Juana la Macarrona y La Sordita y el grito sin piel de Manuel Torre El Majareta.

En Sevilla es fundamental la emoción, el pellizco, la gracia y el compás. En ocasiones es preferible menos técnica y un vestuario menos fastuoso, dejando al capricho de los duendes los movimientos. Pero si quieren ver bailar a una mujer hermosa, con oficio y elegancia, sepan que Cecilia Gómez estará hoy y mañana en el Teatro Quintero, en la calle Cuna, cerca de donde el Sr. Manuel Ojeda y Silverio Franconetti comenzaron a meter a los duendes flamencos por verea, conquistando al mundo con lo jondo.

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