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Una ola de atentados pone en jaque la seguridad paquistaní

En sólo 10 días, la violencia se ha cobrado 160 vidas en Pakistán. Tres ataques sembraron el pánico ayer en Lahore. El saldo, una treintena de fallecidos.

el 15 oct 2009 / 19:32 h.

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Un equipo de médicos traslada a uno de los terroristas de Lahore.

Los talibanes volvieron a golpear ayer a las fuerzas policiales y gubernamentales en Pakistán con un ataque múltiple de estilo fedayín en la ciudad oriental de Lahore y dos atentados en el conflictivo noroeste del país que causaron la muerte de 41 personas. Sólo en los últimos 10 días han muerto en Pakistán 160 personas víctimas de la violencia.

Cerca de 20 insurgentes de entre 20 y 25 años de edad mantuvieron a Lahore en vilo durante unas horas con tres asaltos a instalaciones policiales de la ciudad, de siete millones de habitantes. Estos ataques, que se iniciaron casi simultáneamente en torno a las 5.50 hora española, se saldaron con la muerte de 29 personas: 13 terroristas y 16 policías y funcionarios, informó a Efe una fuente policial, que agregó que decenas de personas resultaron heridas.

El asalto de mayor duración tuvo lugar en los cuarteles generales de la Policía de élite de Bedian, una zona situada a las afueras de la capital cultural paquistaní. Las fuerzas de seguridad recuperaron el control de este centro tras acabar con las vidas de cinco de los terroristas, quienes llegaron a tener algunos rehenes y mataron a seis policías durante el asalto, según la fuente.

Una hora antes, las fuerzas gubernamentales habían puesto fin a otro ataque fedayín contra la academia de cadetes de Manawan, situada en un área cercana, también a las afueras de Lahore, que ya había sido golpeada por un comando terrorista en marzo de este año. Al menos seis agentes fallecieron en el enfrentamiento, que se cobró la vida de cuatro insurgentes, dos de los cuales se suicidaron al detonar una carga explosiva que portaban.

El tercero de los ataques en la capital de la provincia oriental de Punjab fue perpetrado contra las oficinas de la Agencia de Investigación Federal (FIA), donde perdieron la vida cuatro miembros del organismo, así como otros cuatro terroristas.

Estos ataques los ha reivindicado una facción local del movimiento Tehrik-e-Taliban Pakistán (TTP), que aglutina a diversos grupos insurgentes del país, según los medios paquistaníes.

Pocas horas antes del atentado múltiple en Lahore, un suicida había matado ya a 11 personas, al empotrar un vehículo cargado de explosivos contra una comisaría de la localidad noroccidental de Kohat, dijo a Efe una fuente policial. Y al término de la jornada, una nueva bomba colocada en un vehículo acabó con la vida de un niño.

Tanto el presidente paquistaní, Asif Alí Zardari, como el primer ministro, Yusuf Razá Guilani, condenaron los ataques, mientras que fuentes de la inteligencia occidental indicaron que "la situación en Pakistán es crítica. Los insurgentes cada vez están mejor organizados, son más agresivos y sofisticados".

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