Economía

Una PAC convertida en prioridad regional

José antonio griñán comunica a rosa aguilar las cinco demandas de la junta para la reforma agraria

el 12 ene 2011 / 21:41 h.

José Antonio Griñán y Rosa Aguilar, ayer, en el Palacio de San Telmo de Sevilla.

Buena parte del futuro de la agricultura andaluza se librará en los próximos seis meses, periodo durante el que los países europeos negociarán la reforma de la PAC (Política Agraria Común), que incluye ayudas al campo y cierta regulación del mercado agrícola. La importancia de la ficha financiera regional, que supera los 1.700 millones de euros en subvenciones, hace que la cuestión se haya convertido en una de las prioridades del presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, que personalmente se desplazará a finales de este mes a Bruselas para reunirse con altos cargos de la Comisión Europea.

Pero antes Griñán quiso abordar el tema con Rosa Aguilar, ministra del ramo, y ayer se vieron en Sevilla. Le trasladó cuáles son las demandas autonómicas para la reforma de la PAC, inquietudes que la titular de Medio Ambiente y del Medio Rural y Marino recogió, al igual que lo hará con las restantes comunidades para fraguar una posición común de defensa en Bruselas.

Tras la reunión ni compareció ante la prensa Griñán ni tampoco Aguilar, sino que delegaron en Clara Aguilera, consejera de Agricultura, y el secretario de Estado del Medio Rural del Ministerio, Eduardo Tamarit. Desde la Junta se insistió en sus cinco demandas para la reforma de la PAC: que se arbitre un presupuesto suficiente -la propuesta presentada por la Comisión no habla de números-, que el modelo perdure más de los seis años a los que Bruselas tiene acostumbrados a los agricultores, de ahí la constante incertidumbre de éstos, que se establezca un periodo transitorio si hay recorte en las ayudas, que las regiones protagonicen un papel relevante al tener transferidas las competencias agrarias y, por último, que se articulen mecanismos de regulación de los mercados para esquivar la inestabilidad de precios, que la consejera consideró como el mayor problema del agro europeo -y si no los hay y son efectivos, desaparecerán los agricultores, sentenció-.

Tamarit recordó que la reforma de la PAC está todavía muy abierta, de ahí que declinara pronunciarse sobre uno de los principales temores de la Junta de Andalucía y del campo regional: que no se respete la ficha financiera que recibe esta comunidad -la de mayor cuantía en España- si Bruselas autoriza que cada Estado reparta a su libre albedrío las subvenciones y que haya un mínimo de ayuda igual para el conjunto de sus agricultores.

Esto último supondría un trasvase de dinero andaluz a otras autonomías. No es aún el momento de entrar en ese tipo de cuestiones, señaló Tamarit.

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