Cofradías

Una Pasión medida con el meteosat

Las cofradías de la provincia se olvidan de los amagos de lluvia y se lucen en sus nuevos recorridos.

el 18 abr 2011 / 20:52 h.

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La Virgen de la Amargura de Utrera recuperó el paso por la iglesia de Santa María de la Mesa.

El Lunes Santo en la provincia se iba a zambullir en una especie de dejà vu de la Pasión. El culpable era el cielo, al que le da lo mismo que la jornada sea a finales de marzo, como en 2010, que mediados de abril, como en la presente Semana Santa: la amenaza de lluvia sobre las imágenes titulares parece inevitable. Pero ahí entran las hermandades, que tienen un cum laude en meteorología y miden a la perfección cuando esperar y, como en esta ocasión, cuando hay que salir con la confianza en que una tromba no va a deslucir su paso por las calles de su municipio. Porque lo más que sufrieron fue antes de salir, con el tradicional chirimiri que lo que hace es mermar la moral de nazarenos y costaleros.

Buen ejemplo fue la salida del Cristo de la Presentación al Pueblo de Dos Hermanas. Unos 20 minutos antes de la salida empezaron a caer algunas gotas. Pero a los miembros de la hermandad de Amor y Sacrificio ni se les pasó por la cabeza suspender la procesión. Ya les ocurrió hace un año y no tuvieron reparo en retrasar hora y media su salida y acortar su largo trayecto. Por eso, un cuarto de hora más tarde no era nada para ellos. La cruz de guía salió con el acompañamiento de la agrupación musical de Tomares, que interpretó para sorpresa de todos los presentes el tema principal de la banda sonora de la película Piratas del Caribe.

La hermandad de Amor y Sacrificio hace, junto con la Pasión, el recorrido más largo del municipio y además este año se ha cambiado el itinerario para que pase por el barrio de San Hilario, algo que no parecía afectar a los capataces ya que tenían previsto el horario desde hace tiempo.

La imagen del Cristo salió con los estrenos. Casi está acabada la restauración y policromado de la talla de los respiraderos del paso y el estucado para proteger la madera para posterior dorado. También se vio la túnica para el Cristo donada por la familia Montiel Sánchez.

Tampoco el tiempo gris apagó los ánimos la hermandad de Muchachos de Consolación. Tras un caluroso Domingo de Ramos, la jornada amaneció con intervalos nubosos y cierta llovizna intermitente que se mantuvo hasta poco antes de salir de su templo. Esto suele ser un peligro para la estación de penitencia más larga de la Semana Santa utrerana, haciendo que hasta el casco histórico llegue el color negro de una hermandad que viene desde el templo que preside la patrona, casi a las afueras de la localidad.

Como estaba previsto, esta cofradía dejó atrás el santuario de Consolación, para protagonizar momentos emotivos, como el discurrir del cortejo por el Centro de Día de Mayores, conocido popularmente como el Hogar del Pensionista, donde un año más pudieron escucharse varias saetas desde el balcón del recinto. Además, un nutrido grupo de mujeres mayores ataviadas con sus mantillas rindieron saludo a esta corporación.

Pero ése no sería el único momento destacado, ya que la hermandad retornó por calles que hacía años que no pisaba, regresando de nuevo a la parroquia de Santa María de la Mesa, y discurriendo por la avenida San Juan Bosco y Rodrigo Caro, entre otras, lo que dejó estampas prácticamente inéditas. Sin embargo, para poder caminar por esas zonas, los Muchachos de Consolación tomaron hace semanas la decisión de no discurrir ante el Ayuntamiento de Utrera, ya que se alargaría en exceso el itinerario y, por tanto, el horario.

Una decena de cartelas cinceladas en plata, con el motivo central estofado y policromado, fue el principal estreno de este año, que pudo contemplarse en las bambalinas laterales del paso de palio de la Virgen de la Amargura, uniéndose a las seis que ya lució en 2010. Junto a la dolorosa, el paso con el Cristo del Perdón formó parte de un cortejo que mostraba otra novedad: la sustitución del tradicional hábito de capa en los nazarenos por uno nuevo de cola, que ya este Lunes Santo se ha podido contemplar en los tramos que anteceden al primero de los pasos.

La Virgen de la Amargura no fue la única en estrenar bambalinas laterales. También disfrutó de esa misma experiencia la Virgen de la Caridad, la dolorosa de la hermandad de la Yedra de Écija, que salió en procesión hasta con más claros que nubarrones. Para el año que viene deja la cofradía del barrio del Puente el remate del palio, con la restauración del techo.

El estreno de la Virgen de la Caridad es uno de los principales estrenos de la Semana Santa ecijana, que se engalanó para festejar la salida procesional de la Yedra, la única hermandad que, desde hace varios años, preside una mujer: María del Carmen Rivero.Tanto la Virgen de la Caridad como el Cristo de la Yedra, los dos titulares de la cofradía de Santa Ana, ofrecieron sus mejores instantes en su salida del templo del Puente, en la Carrera Oficial y en el barrio de Puerta Palma, sin temor alguno a la lluvia, que sólo hizo acto de presencia horas antes de iniciar su estación.

Este martes es el turno para Santiago, conocida como la hermandad de los Estudiantes, que debe estrenar cuatro figuras -una por cada uno de los padres de la Iglesia- en las esquinas de su paso de misterio.

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