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Una pesadilla de año en Heliópolis

Hoy hace 365 días fue cesado Mel. Desde entonces: un descenso, cinco entrenadores, tres presidentes, dos directores deportivos, dos administradores...

el 02 dic 2014 / 09:46 h.

Mel_Guillen_EFE A la izquierda, Miguel Guillén, con Pepe Mel el día de su destitución como entrenador: Foto: EFE. Tal día como hoy hace un año, el 2 de diciembre de 2013, el Betis destituyó a Pepe Mel. Esa decisión, tan habitual en el mundo del fútbol, fue en este caso el principio de una serie ininterrumpida de despropósitos, errores, dimisiones, despidos y, en definitiva, cambios traumáticos cuyo fruto, 365 días después, es que la entidad de Heliópolis está en Segunda tras vivir hechos que en condiciones normales deberían haberse producido a lo largo de varios años, no de uno solo. Entre aquel día y hoy, el club ha tenido cinco entrenadores (y busca al sexto), tres presidentes, dos administradores judiciales y dos directores deportivos. El Betis es la inestabilidad en estado puro. Los continuos relevos en el banquillo son el mejor síntoma (o el peor, según se mire) y quizá la primera causa de la cuesta abajo del club. Mel se levantó aquel 2 de diciembre como entrenador verdiblanco y a primera hora de la noche ya no lo era. Había sobrevivido a una racha de un punto de 30 en la temporada 2011-12 y otra de cinco derrotas consecutivas en la campaña del ascenso, pero no pudo con otra mala serie de 2 puntos de 24. El Betis ya era colista de Primera el día de su adiós. Minutos después de agradecer a Mel los servicios prestados, el Betis confirmó que su sustituto era Juan Carlos Garrido. El equipo estaba a tres puntos del cuarto por la cola. Cuando el valenciano fue despedido, diez partidos después, estaba a ocho. No ganó ni un encuentro de Liga: cuatro derrotas y un empate. Gabriel Humberto Calderón, su relevo, no atajó la cascada de malos resultados, agravada de forma irreversible a partir de la eliminación europea ante el Sevilla. El sábado 26 de abril, con cuatro jornadas aún por delante, el Betis descendió matemáticamente a Segunda División. El cuarto entrenador fue Julio Velázquez. Permaneció catorce jornadas antes de que la mediocridad de su Betis, sexto y fuera del ascenso directo durante la mayor parte de la campaña, se lo llevase por delante. Hoy hace una semana fue despedido y lo reemplazó Juan Merino. El linense ganó al Llagostera, pero el consejo busca un nuevo míster. Sería el sexto... y puede ser Mel. La cuadratura del círculo. Mel fue destituido por una directiva presidida por Miguel Guillén y comandada por José Antonio Bosch. Ninguno acabó esa temporada. El primero en irse fue el administrador judicial, forzado a dimitir por sus tejemanejes, legales pero poco éticos, con los proveedores del club. El segundo fue el presidente, que dimitió durante la junta de accionistas solicitada por PNB. Su relevo, Manuel Domínguez Platas, estuvo ocho meses en el cargo y sólo se ganó la animadversión del beticismo. También hace hoy una semana cedió el sillón a Juan Carlos Ollero. Los cambios en el consejo no se reducen a los presidentes. El día que se marchó Mel, el gobierno del Betis estaba compuesto por Guillén, Bosch, Gómez Falcón, Casas, Sánchez Pino, Criado, Simó y Domínguez Platas. El 7 de enero dimitió Bosch, que también dejó de ser administrador judicial. Francisco Estepa heredó ese puesto el 20 de enero. El 28 de marzo se marcharon Guillén y Gómez Falcón y entraron el propio Estepa (ya como consejero), García León y Solano. En mayo, Alabanda y Montoro reemplazaron a Criado y Simó. El exjugador falleció a las dos semanas. En julio dimitió García León y entró López Catalán. Y para concluir (por ahora), la pasada semana se fueron Platas, Casas y Sánchez Pino y a cambio se unieron Ollero, Sanguino, Haro y Pagola. Conclusión del maremágnum: no queda ni un consejero de hace un año. La revolución, o lo que quiera que haya pasado en Heliópolis, se completa con los relevos en la dirección deportiva.Vlada Stosic fue despedido el 22 de diciembre, veinte días después de Mel; nadie ocupó ese cargo durante meses, incluidos los de la planificación de la temporada en Segunda; y Alexis Trujillo, fichado en mayo como secretario técnico, ascendió cuando el club comprobó que Lorenzo Serra Ferrer no rompía su relación accionarial con el Mallorca.

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