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Una placentera tarde, al fin

Más de tres años llevaban los béticos, esos sufridores, sin vivir una plácida tarde de fútbol en Heliópolis como la de ayer. Desde el 4-0 al Numancia de enero de 2005, desde la temporada del gran éxito que dio paso a la gran depresión. La goleada al Murcia permite ocupar la mejor clasificación del curso.

el 15 sep 2009 / 01:00 h.

Más de tres años llevaban los béticos, esos sufridores, sin vivir una plácida tarde de fútbol en Heliópolis como la de ayer. Desde el 4-0 al Numancia de enero de 2005, desde la temporada del gran éxito que dio paso a la gran depresión. La goleada al Murcia permite ocupar la mejor clasificación del curso.

El sábado por la noche llegó a estar el Betis un buen rato en zona de de descenso, pues el Recre le ganaba al Madrid y el Dépor hacía lo propio con el Sevilla, así que, aunque Robinho enderezara luego la cosa, no quedaba otra que dar cuenta del semidesahuciado Real Murcia de Lucas Alcaraz para pegar de una vez ese paso al frente que tanto echaba en falta la afición bética.

Y esta vez sí que lo dio el equipo bético, conducido una vez más por el acierto goleador del insaciable Edu -siete goles en las ocho últimas jornadas, todos de cabeza, a ver si hay un registro similar en la historia de la Liga-, el buen hacer arriba de Pavone -un gol, un penalti forzado y ayudando a Arzo a meterse el 1-0, amén de varias ocasiones claras falladas- y la aportación estelar del chileno Mark González, que por fin se ha unido a la causa verde y blanca y ayer firmó su mejor partido con el escudo de las trece barras, con tres asistencias de gol -espléndida la segunda, a lo Robert Jarni- y unas carreras que justificaron su apodo de Speedy González con el que lo bautizaron en su Chile natal por esa endiablada velocidad que lo llevó a la fama... y al Liverpool.

Unan a esos tres nombres el de Fernando Vega, ayer pletórico en tareas defensivas y permitiéndose hasta el lujo de tirar caños a la hora de sacar el balón -De Lucas se tragó uno, cómo no estará el Murcia-, el buen nivel defensivo general y de Ricardo en particular en un par de intervenciones, la eficiencia de Arzu en el medio y la movilidad de Rivera y Capi, y darán con el mejor partido del Betis en muchos meses.

Un partido que permitió a la afición bética disfrutar como algunos ni recordaban, entonando ese "somos campeones de España en el Vicente Calderón" que ya parecía desterrado del repertorio por Heliópolis, haciendo la ola o coreando los nombres de Edu, Capi y Mark González cuando decidió sustituirlos Paco Chaparro, cuyo nombre también fue vitoreado con fuerza des- de las entrañas del Manuel Ruiz de Lopera, a quien los aficionados sólo mentaron para reclamarle que acabe el campo. Y es que así están las cosas por Heliópolis... y así se las contamos.

El Murcia sólo fue enemigo en los compases iniciales de partido, hasta que encajó el 1-0, obra de Arzo en propia meta tras un buen centro de Mark y el empuje de Pavone. Lucas Alcaraz entonó su particular canto del cisne y revolucionó por completo a su equipo titular en una búsqueda desesperada de la reacción que no llega.

Paco Chaparro, por contra, repitió la misma alineación por tercer partido consecutvo, algo que hace cuatro años no ocurría en este equipo, un grupo de jugadores a los que el trianero está enseñando a competir y de los que poco a poco va sacando lo mejor que llevan dentro. Primero con Pavone y Edu, ahora con Mark González, poco a poco con Sobis, Arzu, Rivera, Capi... o hasta Fernando Vega, que ayer firmó un partido soberbio.

Por este camino sí lleva bien encarrilada el Betis su salvación, pero, ojo, que todo el monte no es orégano ni habrá muchos más pimientos que llevarse a la boca en las doce jornadas que restan. La lucha sin cuartel sigue abierta en la zona de abajo y el 4-0 de ayer permite ascender seis puestos en la tabla, cierto, pero distanciarse sólo un punto más respecto de la zona de descenso, que estaba a dos y ahora a tres, los que distancian al Betis del Recre, con el que habría que recurrir al goal-average general para deshacer un hipotético empate. Y por ahí ese 4-0 vale casi otro punto más.

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