Una plaza para Tate Montoya

En el utrerano barrio de Las Veredillas se ha inaugurado un espacio con su nombre. Además, también se ha presentado la novela ‘Encadenados’, libro póstumo que legó el artista y presentador

el 09 dic 2013 / 22:30 h.

15333497 Plaza de Tate Montoya en Utrera

Cantante, compositor, productor discográfico, presentador de televisión,… y, en los últimos años, también escritor. Tate Montoya era un artista completo. Este utrerano es una de esas personas a las que su pueblo quiere y respeta. Aunque el destino quiso llevárselo para siempre el pasado mes de mayo, a los 65 años, su memoria sigue presente. Y, a partir de ahora, su nombre no sólo quedará en el recuerdo de sus paisanos, sino que estará para siempre en el callejero de la localidad. El barrio donde se crió y en el que pasó tantos años de su infancia reserva un rinconcito a la figura de Tate. Allí, en Las Veredillas, luce ya la placa que rotula una plazuela con el nombre de este miembro destacado de la familia Montoya.

Además de que Utrera haya dedicado ese reconocimiento a su paisano, también se ha presentado el libro póstumo de este utrerano. Han sido dos actos que han servido para destacar su vida, y mediante los cuales ha sido posible acercarse a detalles sobre él o anécdotas que sus amigos han querido compartir. En definitiva, para hablar "de el Tate, de nuestro Tate", como dijo su hermano Enrique en el acto.

Amigos del homenajeado, como el cantante Luis el Marquesito, reconocieron la importancia de este utrerano, que "fue un maestro" para muchos. Él destacó, sobre todo, su sonrisa, y el hecho de haber sido un eslabón entre flamencos y no flamencos. Luis remarcó la faceta que tuvieron la oportunidad de conocer las personas que integran la tertulia de flamenco y temas gitanos de Utrera, de la que formaba parte. Pero también puso en valor el "gran comunicador" que fue, no en vano estuvo al frente de programas de televisión que ya forman parte de la historia: Tal como somos y La noche más hermosa en Canal Sur; Su media naranja, en Telecinco; y el magazín Mañanas de primera, en Televisión Española, permitieron que el rostro y la simpatía de Tate Montoya llegara a millones de hogares.

Otro de sus amigos, Pepe Montoro, sacó a la luz facetas poco conocidas. Una de ellas fue su buen hacer frente a los fogones, donde la paella era su plato estrella. También contó que, en un viaje que realizó, vio un alambique que finalmente se trajo, y que le permitía destilar coñac, una bebida que algunos aún conservan, y que toman "sorbo a sorbo, para que dure más".

15333490Recordó las muchas horas de  travesuras de ambos en Las Veredillas, en ése que era "el ambiente de Tate" y en el que sus vecinos tendrán siempre presente la figura de este genial artista. Por ello agradeció al Ayuntamiento que le haya dedicado esa plazuela, donde puede verse el azulejo realizado por la ceramista Rafaela Salmerón, en el que destaca la Luna, en sus distintas fases. Y es que éste es un elemento muy vinculado a él, como muestra, por ejemplo, que la caseta de feria que tienen los Montoya lleva el nombre de este cuerpo celeste.

El alcalde, Francisco Jiménez (PA), en la inauguración de la plaza dijo de Tate que "no sólo ha sido un magnífico artista, sino una estupenda persona". También puso en valor el tiempo que este utrerano dedicó a su pueblo, recordando la faceta que desempeñó durante varios años como concejal del PSOE.

Amigos, familiares y miembros de la corporación quisieron participar en esta inauguración, que estuvo acompañada posteriormente por la presentación de Encadenados. Es la novela póstuma que dejó escrita antes de que la enfermedad que padecía le impidiera publicarla en vida. De esta obra y de su autor habló el escritor y periodista utrerano Salvador de Quinta. En este libro se puede intuir a un Tate "maduro, maltratado por la enfermedad, un hombre total, en la edad más luminosa".

Este artista se centró más en su faceta como escritor a raíz de que en 2008 sufriera un aneurisma de aorta. Esto le enseñó a disfrutar más del día a día, y a vivir de una forma más relajada. Entre los libros encontraba una manera de expresarse, habiendo dejado publicados uno de poesía llamado Las cuatro estaciones, en el año 2010; otro de narrativa titulado El Barco, que vio la luz en otoño de 2012; y éste último. Ha sido "un escritor imprevisto en la historia de Utrera, y habría sido más si la vida le hubiera dado una prórroga", comentó De Quinta. Y es que su legado literario "no desmerece al legado musical o personal".

El nombre de Encadenados se debe a la forma en la que el autor enlaza un capítulo y otro, empleando un mismo sujeto. Esta novela de Tate "es la representación de la novela de la vida, en la que se van sucediendo los personajes". Es, además, el recuerdo más reciente que deja una persona cuyo nombre también formará parte de las estrellas que ya integran un plaza muy especial en el parque del Muro. Es una zona dedicada a los artistas utreranos vinculados al flamenco, y en la que están reflejados algunos tan destacados como su propio padre, Enrique Montoya, junto al cual quedará situada su estrella.

Hace ya más de medio año que Tate Montoya recibía el adiós multitudinario de su pueblo. Sin embargo, su recuerdo sigue y seguirá presente en la memoria colectiva. Es un artista difícilmente repetible, que ha sabido ganarse el cariño de cuantos han tenido la fortuna de conocerlo, y que ha dejado una huella imborrable.

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