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La Alfalfa. Una plaza y un barrio que quieren renovar su imagen

Los vecinos mantienen la guardia contra la movida y plantean rutas alternativas. (El resto de temas en la edición impresa)

el 09 mar 2015 / 08:50 h.

Es una de las plazas emblemáticas del callejero del Casco Histórico. La Alfalfa invita a pasear. / Fotos: Pepo Herrera Es una de las plazas emblemáticas del callejero del Casco Histórico. La Alfalfa invita a pasear. / Fotos: Pepo Herrera La Alfalfa es mucno más que una plaza. Es un barrio con historia que presume de pasado y vecindario. Ya desde la época romana fue un lugar destacado que invitaba al encuentro y la actividad comercial al acoger en sus calles el foro que conformaban templos, termas, edificaciones públicas y los mercados. La memoria del pueblo aún retiene en la tradición oral las distintas ocupaciones que se desarrollaban en sus principales plazas. Es el caso de la muy cercana plaza de Nuestro Padre Jesús de la Pasión, más conocida como plaza del Pan; o de la coqueta plaza de la Pescadería, donde se muestran algunos vestigios. Polémico paso de peatones en la esquina de la calle Águilas con Ángel María Camacho. Polémico paso de peatones en la esquina de la calle Águilas con Ángel María Camacho. La calle Águilas es el principal acceso en coche a la zona. El giro con Ángel María Camacho, al desembocar a los pies de la plaza de la Alfalfa, resulta a veces conflictvo. Lo dice Antonio, vecino que viene cargado con la compra y aguarda para cruzar el paso de peatones: «Los coches vienen a mucha velocidad. Hay que pelearse un poco para que te dejen pasar», reconoce mientras, de otro lado, agradece los nuevos contenedores soterrados (incluyen también los de reciclaje) que se han instalado justo enfrente. «A ver si ahora sabemos ultilizarlos bien». La queja de Antonio queda ensordecida con el estruendo de la carga y descarga de los barriles que, a esa hora, está en pleno apogeo. Son las 13 horas pero en las placas reservadas para esta actividad se indica que se haga de 7 a 11 y de 15 a 17 horas. El descenso por la Cuesta del Rosario tiene una parada en la plaza de la Pescadería, donde conviven turistas, veladores y vecinos, en su mayoría, jóvenes que buscan el sol o niños que corretean a la salida del colegio. «Es una zona muy bonita para pasear y para vivir», apunta Blanca, vecina de la calle Pérez Galdós, donde recientemente han tenido problemas con la movida nocturna. «El ruido aún es alto, pero no sé si ahora con el buen tiempo se volverá a desmadrar todo». De la misma opinión es Carlos, que tiene su tienda en la estrechez de Alcaicería:«Hay que ayudar al comercio tradicional y reconvertir la oferta de ocio y bares en un rutas gastronómicas y culturales de calidad». Ahí queda la sugerencia.   CONSULTE EL RESTO DE TEMAS SOBRE LA ALFALFA EN LA EDICIÓN IMPRESA   La movida resurgió en la calle Pérez Galdós. La movida resurgió en la calle Pérez Galdós.  

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