Cultura

Una porción de divinidad

Lugar: Teatro Romano de Mérida Obra: Las Ranas Autor: Aristófanes Adaptación: Daniel Piedracamino Coproducción: Teatro Clásico de Mérida e Hiperbólicas Producciones. Dirección: Juan Dolores Caballero. Composición e interpretación musical: Kenedy. Cantante y narradora: Beth. Intérpretes: Miriam Díaz de Aroca, Pepe Viyuela, Carles Moreu, Susana Hérnandez, Alfonso Rodríguez, Selu Nieto. Calificación: ****

el 25 jul 2014 / 20:35 h.

Aristófanes, como buen autor cómico, se atrevía con sus obras a satirizar hasta a los dioses. Es justo lo que hace en esta comedia, que al hilo de proponer un exquisito ejercicio de crítica literaria se burla del dios Baco, al que perfila como cobarde y fanfarrón. Este montaje nace con la intención de ser fiel a la comedia clásica. Tal vez por eso Daniel Piedracamino ha elaborado una adaptación que respeta al máximo el texto original. No obstante, incorpora la figura de una narradora-cantante, que no es otra que la eurovisiva Beth cuyas intervenciones rellenan las transiciones con una batería de canciones originales compuestas por el grupo sevillano Kenedy. Se trata de una música de corte moderno, mezcla de pop y rock con un aire de musical, que por desgracia no acaba de encajar del todo en el relato. No obstante refrenda el empaque espectacular del espacio escénico propuesto por Juan Ruesga y otorga a la obra un cierto toque contemporáneo que se completa con la dirección de Juan Dolores Caballero, quien se decanta por la estética lo feo que caracteriza su estilo. De esta manera, nos encontramos con una amalgama de teatro clásico y contemporáneo tan compleja como arriesgada, sobre todo teniendo en cuenta que muchos de los chistes y guiños con los que Aristófanes satiriza a los poderosos tienen mucho que ver con su época y su sociedad. En ese sentido se echa de menos una mayor libertad creativa en el trabajo de adaptación, aunque a tenor por la respuesta del público la comedia cumple plenamente con su objetivo. Ello se debe en gran parte a la habilidad de Caballero para imprimir un ritmo fluido y colmar de comicidad la representación hasta conseguir salvar el escollo del anacronismo gracias, por un lado, al tratamiento grotesco del trabajo de interpretación, y por otro a la implicación del público, que participa activamente en la escena final hasta convertirse en un elemento más. Claro que todo no ello no hubiera podido completarse de no ser por el magistral trabajo de los actores y actrices que componen el reparto. Pepe Viyuela, rebosante de vis cómica, nos regala una porción de divinidad haciendo que nos identifiquemos con el mismísimo Baco; Susana Hernández se desdobla para brindarnos dos personajes tan divertidos como surrealistas; Miryam Díaz de Aroca asume el reto de transformarse en un esclavo respondón; Carles Moreau perfila a un Heracles de lo más sibilino, y Alfonso Rodríguez y Selu Nieto, en sus respectivos papeles de Eurípides y Esquilo, dejan muy alto el pabellón de los cómicos andaluces.

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