Local

Una posible venta muy rara

Los que de verdad entienden de compras de grandes empresas con contratos que dificultan conocer en poco tiempo la economía real de la misma, alucinan cuando se habla de que el Betis puede ser vendido después de cuatro o cinco reuniones entre Lopera, Castel, Ángel Martín y Blas ballesteros.

el 15 sep 2009 / 08:10 h.

Los que de verdad entienden de compras de grandes empresas con contratos que dificultan conocer en poco tiempo la economía real de la misma, alucinan cuando se habla de que el Betis puede ser vendido después de cuatro o cinco reuniones entre Lopera, Castel, Ángel Martín y Blas ballesteros. Una empresa como el Betis, con un juzgado tratando de dilucidar si ha sido saqueado o no por algunos de sus administradores, no se puede ni vender ni comprar con la facilidad con la que se está hablando.

Es una pista más para intuir que Lopera, que ya saben todos lo que le gusta que el gran público esté pendiente de lo que hace o negocia, en realidad no quiere vender la empresa que le da vida social, el Real Betis. Tampoco se entiende muy bien que piloten esta transición dos hombres como Martín y Ballesteros que han estado en el Betis de Lopera, y con cargos de confianza. Mucho menos cuadra que Lopera eternice la renovación de Paco Chaparro o discuta hasta el último euro de una posible compra de Emana, o todavía más sangrante, que pierda el tiempo en negociar una ciudad deportiva en Benacazón para, al final, sentarse en una mesa y vender su Betis.

Los que de verdad conocen a Lopera, los que están más cerca, hablan de que el patrón trajo hasta la calle Jabugo a Castel para ponerlo en el primer plano de la actualidad y quemarlo, porque su proceder es cuestionable, la oposición ya se le ha echado al cuello, y el desgaste, hasta antes de decir qué pretende hacer con el Betis, ya es muy evidente. Todos los "expertos" en Lopera aseguran que al mandamás no lo mueven ni con agua caliente y que lo único que pretende es no apagar la llama del interés informativo que le gusta sentir cada vez que habla o se le ocurre alguna peregrina idea a la que desgraciadamente tiene acostumbrados a todos los béticos. Castel, eso sí, de verdad cree que la venta va a ser posible, y por eso se ha lanzado el tema.

La posición del Sevilla en la marcha de Poulsen . Es cierto que en el Sevilla, aunque no se quería bajo ningún concepto que Christian Poulsen se fuera, ha sido muy bien recibido el dinero que ha pagado la Juventus por un jugador que el año que viene le saldría totalmente gratis. Unos diez millones de euros no esperados que siempre vienen bien en cualquier economía por muy saneada que esté, que al parecer lo está.

Pero también, el Sevilla, frente a los equipos extranjeros, ha estado defendiendo su posición, porque no tendría sentido alguno aceptar el pago de una cláusula por la Juventus y sin embargo no aceptar una que depositara Diego Capel con dinero del Tottenham. Por eso al final ha habido acuerdo de traspaso, porque en esta ocasión, dado que el fichaje, a las bravas, se ponía en algo menos de 14 millones de euros, el conjunto italiano estaba dispuesto a darle a Poulsen el dinero en impuestos que hubiese generado un salida a las malas del Sevilla. El Tottenham, sin emabargo, estima que el fichaje de Capel sería demasiado caro si se toma el camino directo de la cláusula.

Mehmet Aurelio . El turco-brasileño Mehmet Aurelio llega al Betis porque Lopera ha hecho un fabuloso esfuerzo económico en un jugador que va a cobrar una millonada y que va a atrincherar mucho más en su idea de renovación a Edu, que ya sabe lo que va a ganar su paisano. Llega el centrocampista del Fenerbahçe, que en determinados temas, dinero y atenciones, es un club muy pero que muy desarrollado.

Por eso, a Mehmet Aurelio le extrañó sobremanera que más allá de la reunión con Lopera y alguna que otra charla con Momparlet, se pasara el tiempo en Sevilla sin que al final pudiera acudir al estadio o a las instalaciones de la ciudad deportiva. Aseguran en el entorno del jugador que no fue porque el futbolista se quisiera ir lo antes posible de regreso a Brasil, que también, sino que más bien nadie se ofreció para abrirle la puerta.

  • 1