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Una provincia huérfana de propuestas

el 18 mar 2012 / 16:17 h.

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Alfonso Guerra, tras su mitin en La Algaba.
El pasado lunes, Javier Arenas y Juan Ignacio Zoido aprovecharon un acto en Mairena del Aljarafe para ratificar en campaña una batería de millonarias promesas para la provincia. La SE-40, el Cercanías, la SE-35, la red completa de Metro... El PP eludió concretar plazos ni coste. Y sus razones tenía. Lo que queda de SE-40 cuesta más de 1.000 millones de euros; la construcción simultánea de las tres líneas de Metro tiene un coste estimado de 2.843 millones de euros; dos de los enlaces del Cercanías con el Metro suman 60 millones, y sólo el tramo de la SE-35 necesario para Ikea cuesta más de 70 millones. En una hora de rueda de prensa el PP prometió para la provincia 4.000 millones en inversiones justo el día en el que la Unión Europea cerraba con Mariano Rajoy un aumento del recorte necesario. En vez de 38.000 millones hay que reducir 43.000 en los presupuestos del Estado de 2012. Y ahí entran todas las administraciones, incluida la Junta. Los populares se saltaron ese día una regla no escrita de la campaña que ha llegado ya a su ecuador: nada de grandes promesas, nada de proyectos, nada de fotos con planos... El que lo haga, como le ocurrió al PP el pasado lunes pone en riesgo su credibilidad.

El acto fue una excepción en una campaña en la que han quedado orilladas las grandes propuestas. Ni siquiera la convocatoria urgente de una junta de jueces por el mal estado de las dependencias judiciales reactivó el debate de la Ciudad de la Justicia. Y, ante el enésimo retraso de la SE-40, aunque hubo alguna airada protesta, nadie se atrevió a anunciar un plan realista que garantice la ejecución de los tramos que quedan de la circunvalación. El debate se ha desviado hacia lo que unos -el PSOE- han hecho por la provincia durante los 30 años de gobierno andaluz - "Aquí no se hace nada desde la Expo", llego afirmar Javier Arenas- y hacia lo que otros -el PP- pueden llegar a hacer si llegan al Gobierno andaluz. Un discurso centrado en lo negativo que ha dejado a un lado los programas electorales. ¿Y qué dicen estos realmente para la provincia?

Paradójicamente, y pese a la grandilocuencia de algunas intervenciones públicas, el programa del PP no tiene contenidos específicos para la provincia. No hay referencias a Sevilla más allá de poner a la mina de Las Cruces de Gerena como un modelo a seguir. Ni rastro del Metro, o de la red de tranvías del Aljarafe. Ni siquiera una referencia a que Sevilla vaya a tener una ley de capitalidad, como se viene anunciando desde hace años, que le reporte un trato preferente de la Junta de Andalucía. Y una peculiar alusión a la necesidad de centralizar las dependencias judiciales: "Haremos un calendario viable y realista para poner en marcha las ciudades de la Justicia de Andalucía". ¿El que propuso Zoido en mayo para construir de forma inmediata la Ciudad Judicial en el Prado era realista y viable?


En el caso del PSOE, el escenario es distinto. Su campaña se está centrando en la reforma laboral y en la amenaza de la supresión del antiguo PER, impulsados por la coincidencia de la campaña de la huelga general con la de las elecciones autonómicas. Y lo máximo que se le ha escuchado es una tímida defensa de su legado en respuesta a las críticas del PP a la inversión en la provincia las últimas décadas. Sin embargo, su programa promete licitar la red de Metro, "completar" la red de ciudades de la Justicia, realizar las conexiones tranviarias de Alcalá y Dos Hermanas con la línea 1 e incluso ampliar el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Una concreción, no obstante, difícilmente transformable en propuestas públicas creíbles ante la situación económica actual y dada la responsabilidad de gobierno del PSOE treinta años, salvo que se articulara un necesario y hasta ahora inexistente discurso realista y práctico sobre las necesidades de la provincia. Los socialistas llevan semanas centrando sus esfuerzos más en movilizar a los descontentos que en difundir un discurso propio para el desempleado, el trabajador del ámbito rural o quien tenga un contrato precario.

Y el PSOE no está solo en la disputa por el voto descontento con el PP. IU, que ha dado rienda suelta a Juan Manuel Sánchez Gordillo, conecta ahora, con un discurso "revolucionario" y políticamente incorrecto, con un mayor núcleo de población. Upyd tiene en su imagen fresca aval suficiente para al menos sostener sus 58.000 votos, y el PA tiene en la debilidad de los socialistas la principal baza para reconciliarse con el electorado que le ha ido abandonando los últimos años.

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