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Una prueba de ADN dirá si las FARC tienen al niño Emmanuel

Las sospechas de que el niño que está en poder de los Servicios Sociales desde julio de 2005 podría ser Emmanuel, el hijo nacido en cautiverio de Clara Rojas, una de las secuestradas por las FARC, gana credibilidad con el paso de las horas. Los familiares de Emmanuel se hicieron pruebas de ADN.

el 14 sep 2009 / 22:11 h.

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Las sospechas de que el niño que está en poder de los Servicios Sociales desde julio de 2005 podría ser Emmanuel, el hijo nacido en cautiverio de Clara Rojas, una de las secuestradas por las FARC, gana credibilidad con el paso de las horas. Los familiares de Emmanuel se hicieron pruebas de ADN para comprobar si el niño está en servicios sociales o en manos de la guerrilla colombiana, mientras que José Gómez, el hombre que entregó hace dos años al niño en Servicios Sociales, ha confesado a la Fiscalía que no tiene parentesco con el pequeño y que pertenecía a las FARC.

Mientras tanto, el fiscal colombiano Mario Iguarán, dijo que los resultados de los exámenes de ADN que permitirán saber si un niño, al cuidado del organismo oficial, es el hijo de Clara Rojas, se demorarán por un periodo de 10 a 15 días. Iguarán agregó que lo que hacía falta eran pruebas técnicas y científicas "que serán la que se obtendrán a partir de las pruebas de ADN".

Además, añadió que por ahora la Fiscalía no tiene pruebas científicas para afirmar o negar que el niño que está en Bogotá en un hogar del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), sea Emmanuel, fruto de una relación consentida entre Clara Rojas y un guerrillero de las FARC.

La liberación de Rojas, Emmanuel y la ex parlamentaria Consuelo González de Perdomo tomó un giro inesperado cuando el presidente colombiano Álvaro Uribe, dijo que las FARC, no los entregaba porque no tenía al niño.

Mientras, la web Anncol, que suele divulgar declaraciones de las FARC, acusó ayer a EEUU de manipular pruebas de ADN para presentar el niño que está en Bogotá como hijo de Clara Rojas.

Enfado generalizado. Los gobiernos de Colombia y Venezuela, así como la comunidad internacional, tienen razones para sentirse engañados, tras la frustración que supuso la suspensión de la anunciada liberación de los tres secuestrados. El sueño de que 2007 terminase con la entrega de los tres rehenes en "desagravio" al presidente venezolano, Hugo Chávez, se trocó en decepción al no producirse la liberación.

A partir de ahí, el presidente colombiano, Álvaro Uribe, acusó a la guerrilla de mentir otra vez más, Chávez achacó la suspensión de la operación más a Uribe que a las FARC, mientras los representantes de siete países, que esperaban ser testigos internacionales de la liberación, regresaron, posiblemente desconcertados por la situación, a sus países.

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