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Una reacción a tiempo que vale una fabulosa victoria

El Betis le dio ayer un regate a su destino cuando más negro lo tenía. Venía de perder dos partidos seguidos y ayer, a los seis minutos, ya perdía 0-1 ante el campeonísimo Real Madrid. La zaga era un flan y la debacle parecía cantada.

el 15 sep 2009 / 00:15 h.

El Betis le dio ayer un regate a su destino cuando más negro lo tenía. Venía de perder dos partidos seguidos y ayer, a los seis minutos, ya perdía 0-1 ante el campeonísimo Real Madrid. La zaga era un flan y la debacle parecía cantada. Pero a la media hora llegaron los goles de Edu y Mark González y nació un nuevo Betis...

Este tipo de milagros, en fútbol, se suelen producir muy de vez en cuando. Por Heliópolis, de hecho, no se veía remontarle un partido al Madrid desde noviembre de 1972, con Ferenc Szusza en el banquillo, cuando Rogelio (23') y Jenaro (47') dieron la vuelta a un tempranero 0-1 de Carlos Santillana (4'). Ayer volvió a pasar: el Madrid dio primero -Drenthe a pase de Robben (6')- y parecía que iba a dar más veces porque la zaga bética empezó siendo un flan y a Guti no había quien le pusiera los grilletes, pero...

Después de toda la semana preparando con mimo el partido, analizando los movimientos del rival, ajustando la zona de presión... a los seis minutos llegó un error en cadena de la zaga que la calidad madridista no perdonó. Gago dio un gran pase a Robben y la internada y posterior pase lo transformó en el 0-1 Drenthe, que se había estrenado como goleador la semana anterior ante el Valladolid (7-0). Paco Chaparro quería que se lo llevaran los demonios.

Maldecía desde la banda por no haber sabido frenar la primera llegada al área del equipo rival, que ponía ya la noche tremendamente cuesta arriba.

Acusó el golpe el Betis, que estuvo un buen rato a merced del rival y a punto estuvo de encajar el 0-2 por medio de Juanito (en propia puerta, 13') o el mismo Robben (23'), que remató alta una clarísima ocasión tras excelente asistencia de Guti, que se movía a su antojo entre las desordenadas líneas de presión béticas.

El debate de la semana sobre si al Madrid había que esperarle o atacarle pronto acabó con ese 0-1, que obligaba a los béticos a irse arriba aun a costa de exponerse en demasía atrás. No quedaba otra y, tras media hora de temores e imprecisiones, surgió el buen hacer de Pavone -impresionante su trabajo-y el instinto asesino de Edu para hacer subir el 1-1 al marcador. Un gol que los madridistas no habían empezado a asimilar cuando recibieron el segundo en otra jugada calcada, jugada por la izquiera, esta vez Edu fue el asistente, y remate impecable de Mark González ganando la partida a los centrales madridistas.

En un visto y no visto, del posible 0-2 se pasó al 2-1, y ahí nació un nuevo Betis, más compacto, más aguerrido y convencido en todo momento de que la victoria era posible. En la segunda mitad el Madrid ya no volvió a jugar tan cómodo como lo hizo en la primera media hora. El Betis fue valiente y buscó la sentencia, que tuvo Pavone (53') en sus botas pero evitó Íker Casillas con un monumental paradón.

Arriesgó Chaparro dando entrada a Sobis por Capi para buscarle al Madrid las cosquillas arriba, y la jugada le salió bien. Cierto que Van Nistelrooy (66') pudo empatar con un remate franco que se estrelló en el palo, pero ayer el Betis supo rehacerse de un desalentador inicio, mostró la calidad de varios de sus mejores hombres en momentos clave y hasta tuvo de cara la fortuna que tantas noches le fue esquiva.

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