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Una semana embarazosa para Hillary

La secretaria de Estado se ha visto cara a cara con los aludidos en ‘Wikileaks'.

el 05 dic 2010 / 20:08 h.

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La responsable de la diplomacia estadounidense ha tenido que lidiar con los mandatarios de otros países durante su gira.

La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, ha vivido la semana más incómoda desde que llegó al cargo, no solamente por las revelaciones embarazosas surgidas de cables diplomáticos de su departamento, sino porque ha tenido que verse, cara a cara, con muchos de los aludidos.

Clinton concluye estos días una amplia gira por Asia Central y el Golfo Pérsico que inició el lunes pasado, horas después de que cinco medios internacionales comenzaran a divulgar el contenido de parte de los 250.000 telegramas confidenciales filtrados por Wikileaks.

Lejos de esconderse, su primera respuesta fue comparecer en Washington para condenar la filtración, que calificó como un ataque a EEUU y a la diplomacia mundial.Era un primer intento público de controlar el daño innegable a la imagen de EEUU.

En privado, Clinton ya había hecho gestiones previas por teléfono para advertir a algunos gobiernos que no les iba a gustar lo que iban a leer en los días posteriores.Tras gestionar la crisis por vía telefónica, la secretaria tendría que enfrentarse cara a cara con algunos de sus interlocutores en la cumbre de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), en Kazajistán.

Allí se vio en la incómoda situación de disculparse ante líderes que su departamento suponía envueltos en "fiestas salvajes", como el italiano Berlusconi, y otros que consideraba "poco creativos" y con aversión al riesgo, como la alemana Merkel.

También tuvo que dar explicaciones al ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, después de que los diplomáticos estadounidenses caracterizaran la relación entre el primer ministro Vladímir Putin y el presidente, Dimitri Medvédev, como la que mantienen los personajes de cómic Batman y Robin. Desde Moscú, Putin dijo que no se esperaba tanta "arrogancia, grosería y falta de ética".

Pero la cita bilateral más esperada del viaje fue la que se produjo entre Clinton y el primer ministro italiano, a quien no le gustó nada que EEUU le calificaran en los cables de "perro faldero" de Putin. La jefa de la diplomacia estadounidense, en un intento apresurado de salvar la situación, alabó a Berlusconi ante los periodistas al afirmar que Washington "no tiene mejor amigo".

En su gira internacional, Clinton admitió que había discutido la filtración con muchos de los líderes, con los que llegó al entendimiento de que el incidente, del que había que pasar página, no iba a interferir en sus relaciones. Ha telefoneado a la presidenta de Argentina y al de Pakistán. Clinton seguirá haciendo llamadas ante "el 11-S de la diplomacia estadounidense".

El Departamento de Estado no ha revelado de momento el tono de las respuestas recibidas. La única revelada por Clinton fue la de un dirigente que trató de consolarle diciéndole: "No te preocupes. Deberías ver lo que decimos nosotros de ti".

Habla Assange: "Tenemos amenazas de la élite estadounidense"

Julian Assange, el fundador de Wikileaks, ha asegurado en una conversación vía chat con El País que tienen “amenazas de muerte de la élite estadounidense”, que también se extienden a sus abogados e hijos: “Son los llamamientos específicos a nuestro asesinato, secuestro y ejecución por parte de las élites de la sociedad estadounidense lo que resulta más preocupante”. Buscado por la Interpol y reclamado por la justicia sueca, dice que “la organización está fuerte”. “Tenemos muchos apoyos. [...] Hay docenas de personas montando réplicas”. 

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