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Una siesta inoportuna

Ante uno de los rivales que mayor velocidad imprime a su fútbol, el Betis de Pepe Mel firmó un inesperado retroceso en su sendero hacia el ascenso. 

el 22 ene 2011 / 22:43 h.

Fue con su sistema más rentable, el 4-4-2, y con su dupla más eficaz en la definición, Rubén Castro y Jorge Molina, cuando cedió una derrota que desnuda algunas carencias. El técnico heliopolitano debió recomponer su línea defensiva y, con Fernando Vega en la banda zurda y Belenguer en la zaga, Hernán Pérez e Iago Falqué, con una movilidad propia de los reptiles, fueron dos puñales clavados en el corazón del cuadro de La Palmera.

De inicio, el técnico madrileño decidió entregar la responsabilidad en la medular a Beñat y Arzu, quienes, sin fortuna en la creación, no fueron capaces de asociarse con Rubén Castro y Jorge Molina, devorados por la presión y el orden del rival. El entrenador del Villarreal B, Xavi Gracia, no renunció a sus principios y ordenó un repliegue intensivo para sofocar el ingenio oponente.

El B permitió circular al Betis en su zona de iniciación para 'cortocircuitarlo' cuando las piezas ofensivas se ofrecieran en las inmediaciones del área. Rubén Castro anduvo desaparecido y los aislados y fútiles conatos de Jorge Molina apenas multiplicaron la cuota de trabajo de un rival inteligente y con denominación de origen.

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