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Una solución de justicia

El curso académico ha arrancado con un traspiés en la Facultad de Derecho. Los alumnos de varios grupos superan con creces el número de plazas disponibles en las aulas. Tras varios días cogiendo apuntes en el suelo, el decanato les ofrece aulas mayores a partir del lunes. Una solución de justicia.

el 30 sep 2009 / 18:32 h.

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El curso académico ha arrancado con un traspiés en la Facultad de Derecho. Los alumnos de varios grupos superan con creces el número de plazas disponibles en las aulas. Tras varios días cogiendo apuntes en el suelo, el decanato les ofrece aulas mayores a partir del lunes. Una solución de justicia.


La reivindicación de una serie de alumnas, cansadas de tener que tomar apuntes en el suelo por falta de asientos, ha conseguido una respuesta. A partir de este lunes recibirán las clases en salas acordes a las dimensiones de su grupo.


Así lo acordó ayer el decanato del centro, con Antonio Merchán al frente, a través de una resolución que hará efectiva la reubicación de los grupos afectados en aulas más grandes, dentro de la propia Facultad de Derecho, sin necesidad de tener que ocupar parte de la de Ciencias del Trabajo, que "se había ofrecido muy gentilmente", según puntualizó el propio Merchán.


El decano aseguró que este problema no hubiera ocurrido de haber llegado a buen puerto su propuesta de Plan de Ordenación Docente, que preveía un reparto de alumnos "en hasta cinco grupos más", y que no se materializó por "imposición del Rectorado". La aparición de este problema ha motivado al órgano gestor de la Universidad reconsiderar un aumento del número de grupos, algo que ahora sería un "error", ya que supondría "reorganizarlos de nuevo a todos".


A su juicio, Merchán insiste en que este problema tiene también su raíz en la elección de grupos a través de la automatrícula, que aún permanece admitiendo más estudiantes.
Una alumna de segundo del grupo cuatro de las mañanas, y que responde a las iniciales de N.S.G, fue la encargada de transmitir a los medios sevillanos la situación de hacinamiento que padecían en el aula 0.14, conocida popularmente como la pecera, por su planta curva, donde hay sólo 72 asientos para 162 matriculados. Esta estudiante insistió en que uno de sus profesores, de Derecho Constitucional, había desistido de dar clases hasta que no se solucionase la situación dado que "muchos alumnos no podían siquiera coger apuntes".
El grupo tres de mañana también sufre la misma situación. En su caso, el profesor de Introducción al Derecho Procesal, José Martín Ostos, se negó ayer a impartir su clase hasta la próxima semana ya que no podía "ni alcanzar la pizarra de gente que había a mi alrededor en la clase".

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