viernes, 19 abril 2019
18:12
, última actualización
Local

Una solución para los refugiados saharauis

Los más de 650 niños saharauis acogidos por familias sevillanas este verano, dentro del programa Vacaciones en Paz, emprenden esta semana el regreso a los campos de refugiados de Argelia...

el 16 sep 2009 / 07:23 h.

TAGS:

Los más de 650 niños saharauis acogidos por familias sevillanas este verano, dentro del programa Vacaciones en Paz, emprenden esta semana el regreso a los campos de refugiados de Argelia, ubicados en uno de los trozos de tierra más inhóspitos del planeta, donde sus familias malviven desde hace más de treinta años a la espera de una solución diplomática para la devolución de sus territorios origen. Estos dos meses de estancia de los niños han sido posibles gracias a una modélica organización de la Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui de Sevilla y sus coordinadoras provinciales; pero, sobre todo, a la solidaridad de los sevillanos, que, pese a los tiempos de crisis, han hecho que se superen con creces todas las expectativas, hasta el punto de haber quedado muchos de ellos en lista de espera para ofrecer acogida a un niño el año próximo.

Los beneficios del programa Vacaciones en Paz, creado en los años 90 y desarrollado desde entonces de forma ininterrumpida hasta la fecha, van mucho más allá del mero divertimento de unos chiquillos condenados, en otras circunstancias, a la escasez y a las durísimas condiciones climatológicas que se soportan por estas fechas en sus campamentos del desierto argelino. A ello se le suman completas revisiones médicas, tratamientos, atención bucodental, solución a los problemas de malnutrición, ayuda material para sus familias y el establecimiento y consolidación de unos lazos de afecto y comprensión mutua que hacen esta experiencia inolvidable para los niños y para quienes los acogen en sus hogares. Es, en resumen, un breve paréntesis de humanidad, dentro de la incomprensible e intolerable situación del pueblo saharaui, que todavía hoy se ve obligado a sufrir las calamidades de su exilio permanente por una obvia falta de voluntad de las naciones implicadas -entre ellas, España- y por la más que evidente insolvencia de la ONU para resolver los verdaderos problemas del mundo.

  • 1