Cultura

Una tarde que no pasará a la historia

El Fandi cortó una oreja de poco peso y al Cid le escamotearon la suya porque el presidente del coso donostiarra no estuvo por la labor. De todas formas, la tarde fue fría y embarullada.

el 16 sep 2009 / 07:09 h.

El Cordobés toreó a su primero despegado e inseguro. Pases limpios, sí, pero distantes y acelerados. Ya en el cuarto fue buena su disposición, mas apenas puso el toro de su parte. Lucido en los lances de capote y en un quite por chicuelinas. Y templado con la muleta.

Estuvo El Cid templado con el capote en su primero, un toro noble aunque en el límite de las fuerzas. El diestro no llegó a comprometerse, no se embraguetó como correspondía. Donde estuvo efectivo con la espada fue en el quinto, toro con picante que había dejado pocos desahogos en la faena de muleta. Por eso le pidieron la oreja, pero el presidente, que ya durante la faena no quiso sacar el pañuelo para que sonara la música, tampoco concedió el trofeo.

El tercero fue toro con más brío, aunque le faltó final. El sexto fue el más completo del envío. Cayó una oreja de poco peso, respaldada por la emoción de una voltereta en el epílogo.

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