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Una temporada de continuidad

E n un rápido primer vistazo a la temporada que ayer presentó el Teatro de la Maestranza da la sensación de que la crisis apenas sí ha hecho mella: se mantiene el nivel y el número de títulos, continúan las líneas principales de la gestión artística de Halffter (las mismas que saben atender al repertorio y a lo infrecuente)...

el 16 sep 2009 / 04:42 h.

E n un rápido primer vistazo a la temporada que ayer presentó el Teatro de la Maestranza da la sensación de que la crisis apenas sí ha hecho mella: se mantiene el nivel y el número de títulos, continúan las líneas principales de la gestión artística de Halffter (las mismas que saben atender al repertorio y a lo infrecuente) y salen bien parados el resto de compartimentos que hacen del coliseo del Paseo Colón el primer espacio generador de actividad cultural de la ciudad.

No obstante es imposible evitar ante la perspectiva del nuevo curso una cierta nostalgia por lo contemplado en los meses pasados. Durante la temporada 08/09 se han vivido momentos históricos que comienzan con el recuerdo del Doktor Fausto de Busoni pasan por Julio César de Haendel en la formidable visión de Wernicke y llegan al Tristán e Isolda que ha coronado una temporada de campanillas.

Queda también atrás el eco de la gira que la ROSS realizó por los principales templos musicales de Europa y mirando más el detalle la memoria de un concierto inolvidable: el tributo que se le rindió a Olivier Messiaen con la ejecución de la magna partitura De los cañones a las estrellas.

Sin querer poner ningún acento negativo en la nueva programación (no lo merece: es ciertamente espléndida) sí que carece de ese hálito de sorpresa con el que se revistieron muchas noches pasadas. No concurrirán en las óperas directores de escena de personalidad acuciada y militante por encima de la solvencia que, por descontado, se les presupone a los invitados en esta ocasión. Tampoco la ROSS se distinguirá por notables novedades, la nómina de solistas repite el casi dictatorial binomio violín / piano y la presencia de música contemporánea es irrisoria y de escaso interés.

La crisis, que tan bien ha sabido sobrellevar el Maestranza, no hace estragos sin embargo en la apuesta por títulos extraviados, una marca de la casa, que sencillamente sería impensable sin la presencia de Halffter al frente del proyecto. El raro Turandot de Busoni, El prisionero de Dallapiccola y La mujer silenciosa de Strauss volverán a colocar al teatro sevillano en la primera línea de la actualidad musical. En la búsqueda del abrazo pleno del público, Cyrano de Bergerac, de Alfano, con el mediático Roberto Alagna, Turandot de Puccini con un doble y excepcional reparto y La Traviata de Verdi aseguran noches de colosal aplauso por encima del detalle de la aparente convencionalidad de las puestas en escena contratadas.

En un contexto de dificultades económicas un programa como este, con pequeñas decepciones, pero que juega en una primera liga también en lo que compete a recitales líricos, presencia de compañías de baile, flamenco, grandes pianistas, etc... sólo puede saludarse con entusiasmo. El término continuidad, aunque pueda hacer pensar en connotaciones negativas, deviene en este caso en un calificativo positivo habida cuenta de los excelentes frutos que el Maestranza y la ROSS llevan dando en las últimas temporadas. Eso sí, en el futuro serán exigibles mayores sorpresas y riesgos.

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