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Una transición tranquila en el Arzobispado

El nombramiento del actual obispo de Córdoba, José Asenjo, como arzobispo coadjutor de Sevilla a partir del próximo 17 de enero ha causado un fuerte impacto en la sociedad sevillana, consciente de la importancia de la designación. La decisión del Papa hecha pública ayer pone en marcha el proceso de relevo de Carlos Amigo Vallejo al frente del Arzobispado de Sevilla.

el 15 sep 2009 / 18:21 h.

El nombramiento del actual obispo de Córdoba, José Asenjo, como arzobispo coadjutor de Sevilla a partir del próximo 17 de enero ha causado un fuerte impacto en la sociedad sevillana, consciente de la importancia de la designación. La decisión del Papa hecha pública ayer pone en marcha el proceso de relevo de Carlos Amigo Vallejo al frente del Arzobispado de Sevilla, una situación que tampoco se podía dilatar por mucho más tiempo, pues el cardenal de Sevilla cumplirá 75 años el 23 de agosto del próximo año, y en esa fecha tendrá que poner su cargo a disposición del Sumo Pontífice. La decisión de ayer, por tanto, formaría parte de esa especie de transición tranquila y ordenada que persigue el mismo arzobispo de Sevilla. No en vano, fue el propio Carlos Amigo Vallejo quien elevó a Benedicto XVI la petición de que se nombrara un arzobispo coadjutor para Sevilla para que pudiese preparar con tiempo el relevo al frente de la archidiócesis sevillana. Su predisposición da cuenta de la claridad de ideas de la que ha hecho gala Carlos Amigo Vallejo desde que llegara a Sevilla en el verano de 1982 y de cómo ha asumido que, en la recta final de su carrera eclesial, debe liderar la transición. Él bien sabe de la preparación que requiere un cargo como el que ostenta y por eso solicitó la presencia de un sucesor al que pudiera guiar en sus primeros pasos. Del futuro coadjutor se destaca su carácter conciliador y una experiencia contrastada en la propia Conferencia Episcopal y en plazas como Toledo o la propia Córdoba, cualidades siempre bien recibidas y que le serán de ayuda para sumergirse en una sociedad como la sevillana en la que, además de su labor pastoral y de gobierno de sus fieles, debe añadir una relación con las cofradías que no estará exenta de dificultades. Asenjo, en cualquier caso, tendrá cerca la referencia que le servirá inicialmente de guía, la de este franciscano poco dado a las confrontaciones ásperas y con una innata capacidad de comunicación llamado Carlos Amigo Vallejo.

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