Jóvenes al día

Una última oportunidad para aprobar el curso

Muchos jóvenes tienen que recuperar alguna asignaturas tras las vacaciones de verano. Septiembre se convierte en una contrarreloj en que las clases particulares se tornan casi indispensables para conseguir en dos meses el ansiado aprobado

el 06 sep 2014 / 08:00 h.

Sevilla 28/08/2014 Estudiantes en la academia ClaustroFOTO: Pepo HerreraJosé Joaquín Castillo es un joven estudiante de 18 años de Segundo de Bachillerato que no superó la asignatura de Física durante la convocatoria de junio. Es la única materia que necesita aprobar para poder realizar la Selectividad y comenzar su vida universitaria. Es por ello que lleva todas las vacaciones acudiendo a clases particulares donde, además de preparar la asignatura de Física, le ayudan a preparar la temida prueba de acceso. «No le he dedicado el tiempo suficiente a la asignatura por centrarme en otras», confiesa José Joaquín como la causa por la que arrastra el suspenso. El joven decidió confiar en una academia muy conocida y con mucho prestigio en la capital sevillana, la Academia Claustro, para prepararse la materia durante el verano. Cada día José Joaquín se desplaza desde Alcolea del Río –a 60 kilómetros de Sevilla– para acudir hasta la calle O’Donnell, lugar donde se ubica el centro educativo. «Me hablaron muy bien de esta academia y de los buenos resultados», explica el estudiante. La confianza que a conocidos, e incluso a sus profesores de instituto, les merecía este centro de enseñanza hizo que no dudara en hacerse alumno de Claustro y emprendiera tres meses atrás el reto de aprobar la asignatura de Física con su ayuda. El joven plantea que no es nada fácil ponerse a estudiar en verano. Además, en su caso, hacía mucho tiempo que no le quedaba ninguna asignatura para septiembre. «Prefiero estudiar durante el curso a tenerlo que hacer en las vacaciones, no es fácil levantarse a las seis de la mañana para estar a las ocho y media en la academia y no llegar a casa hasta pasadas las tres de la tarde», argumenta. Además, añade que tiene que dedicarle tiempo al estudio cuando llega a casa para reforzar lo aprendido durante la mañana en clase. Para él, aprobar en septiembre puede resultar incluso más complicado que hacerlo durante el curso: «Los contenidos están más frescos en junio, y si no te tomas en serio estudiar durante los meses de vacaciones puede ser que te enfrentes al examen aún peor preparado de lo que lo hiciste antes del verano». En cuanto al precio de las clases, el joven comenta que está pagando en proporción al servicio y la profesionalidad con la que recibe las lecciones: «En el pueblo hay profesores particulares que ofrecieron ayudarme con la asignatura por menos dinero, de hecho ya lo hicieron durante el curso, aunque no con buenos resultados», relata. Es por eso que ahora prefiere pagar algo más, pero recibe una formación de mano de especialistas que llevan muchos años en el mundo de la enseñanza y con los que está seguro que conseguirá aprobar la materia. José Joaquín estudia porque sabe que es bueno para su futuro, además de porque es necesario para algún día ejercer la profesión que desea: «Quiero ser Ingeniero Agrícola». El hecho de haber suspendido una asignatura dice que puede hacer que no obtenga plaza para este curso y tenga que esperar al siguiente, «siempre y cuando me alcance la nota», subraya. Muchos estudiantes tienen que aplazar sus sueños de estudiar la profesión que desean al suspender asignaturas para septiembre, ya que no se guarda un cupo de plazas de cada carrera para los estudiantes que hacen la Selectividad en septiembre. Sólo pueden acceder a las carreras que hayan tenido plazas sobrantes durante la convocatoria de junio. ACADEMIA CLAUSTRO. Como José Joaquín, muchos alumnos deciden prepararse las asignaturas depositando su confianza en centros educativos con mucha experiencia y profesionalidad como la Academia Claustro. Rosa González es la jefa de estudios de este centro, además de profesora de Ciencias del mismo. Esta academia viene funcionando desde hace 30 años. «Comenzamos con la preparación de oposiciones, fuimos el primer centro de Sevilla en dedicarnos a la preparación de oposiciones de magisterio», recuerda la responsable del centro. Después también se dedicaron a la preparación de la Selectividad y al refuerzo y recuperación de asignaturas de cualquier nivel educativo, además de otros tipos de oposiciones. A lo largo de tres décadas este centro se ha ido adaptando a lo que demanda el alumno. Su ética profesional se centra en el trabajo bien hecho y su traducción en la recogida de resultados por parte de los alumnos. «Cuando viene una persona que demanda nuestros servicios, intentamos ver lo que necesita y demanda y valoramos lo que podemos ofrecerle para ayudarle. La orientación siempre es la primera de las intervenciones», explica. Aunque este centro se nutre de alumnos a lo largo de todo el curso, destaca que durante el verano reciben más cantidad de alumnos que recurren a los cursos básicos que imparten con vistas a las recuperaciones de septiembre y a la preparación del intensivo de Selectividad. La metodología que plantea este centro es muy sencilla: «Estudiar es cuestión de técnica», plantea Rosa. Estudiar no sirve de nada si no se aprovecha el tiempo ni se hace de manera óptima. «Nosotros enseñamos la técnica y se entrena para que los propios alumnos la desarrollen», matiza convencida. Destaca algo muy importante y es que «si el alumno nos hace caso, la probabilidad de éxito es prácticamente del 100 por ciento». Conseguir aprender en poco tiempo todo el contenido de un curso es «complicado», asegura la jefa de estudios. Por eso, es fundamental que los alumnos confíen en las instrucciones y pongan en práctica los consejos de sus profesores de la academia. Además, señala que el objetivo no es que aprueben sino que obtengan la máxima calificación. Su índice de aprobados señala que es muy alto. Por otro lado, comenta que los chicos en general son muy despiertos, muchos suspenden por apatía y desánimo: «No estudian porque no están motivados y no le ven la punta a eso de estudiar». Habla de chicos que han llegado con siete u ocho suspensos y tras su paso por la academia terminaron recuperándolo todo. «Antes de todo, los estudiantes deben saber que a pesar de asistir a clases preparatorias para la recuperación tienen que dedicar un tiempo de estudio en casa», revela. «Una vez que los chicos se conciencian que quieren llegar al aprobado y siguen el camino marcado, no es complicado que lo consigan», expone la profesora. Comenta que el intrusismo profesional siempre ha existido. Los profesores de clases particulares a domicilio están haciendo mucho daño al sector. «Hay mucha gente que sin estar legalizado tiene bastante desarrollada la impartición de clases casi de manera profesional». Concluye que aunque muchas personas pueden dar clases particulares, no todos son profesionales, y esto algunas veces puede resultar un problema, ya que no todo el mundo conoce las herramientas y procedimientos necesarios para enseñar de forma óptima y despertar la curiosidad por aprender. CLASES A DOMICILIO. No es difícil encontrar a estudiantes que para sacarse unos ahorros y ayudar a la economía doméstica imparten clases de apoyo dependiendo de su grado de conocimientos o nivel de estudios. Es el caso de Julia Gallego, una joven de 17 años que da clases de refuerzo a domicilio a niños de Primaria y primeros cursos de la ESO de forma ininterrumpida desde el verano pasado. Julia se sirve de las páginas de anuncios de internet y carteles que pega cerca de los colegios para dar a conocer sus servicios. A través de éstas, padres interesados en la mejora del rendimiento académico de sus hijos se ponen en contacto con ella para preguntar por el precio de las clases y cómo se llevan a cabo. Esta joven maestra de apoyo ha cursado este año Segundo curso de Bachiller: «Me ha quedado una asignatura que espero aprobar en septiembre para poder hacer Selectividad», aclara. Siempre le gustó el mundo de la enseñanza y su labor como maestra de apoyo le reconforta mucho, aunque Julia ha decidido que quiere estudiar Imagen y Sonido, pues entiende que la situación laboral para los maestros no es demasiado halagüeña. «Cuando tengo que salir o comprarme algo como ropa o algún libro, no tengo que pedir el dinero en casa», destaca la joven. Aclara que para su familia es muy importante que vaya contribuyendo y costeando sus propios gastos y también teniendo una primera toma de contacto con la disciplina y entrega que supone ejercer un trabajo. Julia señala que no se saca demasiado dinero. «El verano pasado no estuvo mal, tuve varios alumnos y cobraba ocho euros por hora. Este verano la cosa ha estado peor, a pesar de haber rebajado a cinco euros y medio la hora ha habido menos demanda. Se ve que la crisis llega a todas partes», indica. DÓNDE ESTUDIAR. La mayoría de los jóvenes que estudian, prefiere hacerlo en lugares habilitados para ello tales como bibliotecas municipales y universitarias antes que hacerlo en casa. Existe una red de espacios bastante amplia, ya que además existen salas que se habilitan en los centros sociales de los distritos o las propias salas de estudio de la Universidad de Sevilla –algunas permanecen abiertas 24 horas de forma permanente o de forma puntual durante los periodos previos a la época de exámenes–. Entre los motivos por los que prefieren estudiar fuera se casa se encuentran la existencia de un espacio sin ruidos, el ambiente de estudio y la existencia de aire acondicionado.

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